La España provocadora

José Antonio Trujillo
JOSÉ ANTONIO TRUJILLOMálaga

España es un abril sin Alcántara. Su literatura fue el tiempo cosido a palabras. Luz en los días de frío en el periodismo al dictado del poder, ironía para la columna desertora de lo literario, ingenio para los torpes, inspiración para los que empezamos. Fue el poeta que no fue y el columnista que nunca quiso ser. Manuel Alcántara y Saavedra no merece un obituario sino el regalo de una buena columna, y las lágrimas del #trujillismo.

El abril robado por los políticos nos descubre a una nueva España provocadora. Esa sociedad en la frontera que no tiene sitio en las caducas encuestas de intención de voto, auténticos vehículos de propaganda electoral que tienen poco que ver con la realidad sociológica. Recuerdan aquellos espacios televisivos donde en la información sobre el tiempo introducían más dudas que certezas en la previsión de la meteorología por no fastidiar al sector turístico por ejemplo. Los televidentes se sentían engañados pero les importaba poco a sus responsables. En la actualidad, cualquier ciudadano tiene herramientas tecnológicas a su alcance para saber con mucha fiabilidad lo que ocurrirá en cada momento con el cielo al que observa. Ya nos avisa la investigadora Adriana Amado, que predijo las victorias de Trump y Bolsonaro cuando nadie lo hacía, que frente a lo limitado de las encuestas, podemos encontrar luz conociendo las tendencias de Google y los videos más vistos de YouTube, en la denominada huella digital de la sociedad. Ambos coincidieron en el resultado final de sendos candidatos. Es decir, ese interés ciudadano en Google y YouTube luego se reflejó en el voto. Llevamos arrastrando durante años la triple crisis de los medios de comunicación: crisis económica, de legitimidad e independencia. Este hecho ha obligado a los ciudadanos a desconfiar de los mismos y mostrar su desapego a la opinión publicada, encontrando nuevos espacios de comunicación en las múltiples posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías. En el sexto continente que representa internet es dónde puede encontrar su oportunidad el periodismo que quiera reencontrarse con la sociedad.

Cuando se conozcan los resultados electorales en la noche del 28A, reconoceremos a la España provocadora que se siente orgullosa de su historia compartida de siglos, que no se avergüenza con su bandera, que no tiene nada que ver con el «guerracivilismo» subvencionado, que presume de su lengua, que no entiende que haya territorios al margen de la democracia, tomados por los totalitarios, que se reconoce en el Estado representado en la sala segunda del Tribunal Supremo, que no se sienten concernidos en las nuevas luchas ideológicas que han tomado el testigo de la fracasada «lucha de clases». La España provocadora reconoce la primavera.