Escraches

ROSA BELMONTE

Aunque tuvo el «que te pego leche» y su hija hizo de Payasete con tarta, Ruiz-Mateos era de protestar haciendo el ganso. Sin violencia. Ya dijo Umbral que tras la expropiación de Rumasa, el empresario se convirtió en una folclórica. Puso una montaña de retretes en la puerta de la casa que Ussía bautizó como Villa Meona. Puso música de Julio Iglesias a todo volumen para que la escucharan Boyer y Presyler en la casa que tenían en Marbella. Mayte Zaldívar ha contado que cuando entró en la cárcel le cantaban por Pantoja. No hay foto que dé más miedo que la del escrache sufrido por Cristina Cifuentes en 2012. La cara del tipo con camiseta rosa que le grita es aterradora. Estar a punto de parir no es obstáculo para los que quieren amedrentar políticos. Al día siguiente, protestaban a Carmena. Cuando quieran hacer un escrache a Rivera, que vayan con sus carteles y le pongan a Malú. Con buen rollo. Van a salir igualmente en los telediarios.