Un equipo de europeístas

JOSÉ M. DE AREILZA

Tras la difícil negociación del reparto de puestos en Bruselas esta semana, el resultado es sorprendentemente bueno y debería servir para fortalecer un proceso de integración asediado por las crisis. Las dos mujeres y los dos hombres encargados de ocupar los puestos principales en la Unión Europea durante los próximos cinco años tienen un rasgo en común, su profundo europeísmo. Varios países del Este junto con Italia no querían al socialista Frans Timmermans al frente de la Comisión, por su firme defensa de valores europeos. Pero el bloqueo del club de los euroescépticos ha fracasado. No han sabido oponerse al Plan B rápidamente urdido por los Gobiernos de Berlín y Paris y han acabado aceptando un equipo formado por cuatro líderes con un compromiso férreo hacia las ideas de fondo de la integración europea. Angela Merkel y Emmanuel Macron han demostrado suficiente cintura y astucia. Así, la nueva presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, vivió desde muy joven las realidades de la integración europea, pues su padre fue uno de los directores generales de la Comisión más reconocidos. La ministra alemana de Defensa cree en un horizonte federal para Europa, superando a su mentora Merkel. El belga Charles Michel es un liberal con mucha experiencia en asuntos europeos, cercano a Macron y muy consciente de que su país se mantiene unido gracias a la pertenencia al club comunitario. Josep Borrell, al frente de la diplomacia y la seguridad europea, puede hacer gala de una larguísima trayectoria europeísta, unida a una capacidad excelente de propuesta sobre el futuro de la UE.

El puesto más importante de este reparto lo ocupará Christine Lagarde, al frente del Banco Central Europeo, la institución clave para la supervivencia de la eurozona. La francesa ha vivido en primera línea la crisis de la moneda común desde el FMI. Tiene todo a favor para ser una digna sucesora de Mario Draghi, con quien comparte una visión crítica de la ortodoxia económica alemana. El hecho de que la política francesa no sea economista sino abogada le añade algunas capacidades. Lo mismo ocurre en este momento con Jerome Powell al frente de la Reserva Federal de EEUU, también proveniente del mundo del Derecho. Lagarde ha demostrado a lo largo de su carrera, primero en el Gobierno de Nicolás Sarkozy y durante ocho años complicados al frente del FMI, que sabe gestionar el poder con meticulosidad, gracias a su conocimiento al detalle de las reglas del juego y los mecanismos institucionales. Ha argumentado que el mundo de las finanzas mejoraría si hubiese más mujeres en puestos de responsabilidad y predica con el ejemplo. En este cuarteto solo se echa de menos a un británico que representase la profunda conexión europea de más de la mitad de su país. Pero antes hay que parar el 'brexit', la gran operación por abordar este otoño.