ELÍAS 'MULDER' BENDODO Y LOS EXPEDIENTES X

Javier Recio
JAVIER RECIOMálaga

El consejero de la Presidencia se ha destapado como aquel agente Mulder de la serie 'Expediente X' que siempre intentaba aclarar fenómenos paranormales. A Elías Bendodo se le ve especialmente cómodo en ese papel de mostrar todas las vergüenzas del anterior Gobierno de la Junta de Andalucía. Empezó sacando a la luz a medio millón de andaluces que esperaban ser operados y que no contaban en ninguna lista de espera pese a que seguramente estuvieran desesperados. Y con razón. El último trabajo de Elías 'Mulder' Bendodo ha sido descubrir por qué en Andalucía los proyectos medioambientales paralizaban las inversiones. Eso sí que era un 'expediente x'. Nadie tenía una respuesta clara sobre por qué se atascaban siempre una vez que llegaban a esa consejería. Había quien pensaba que los funcionarios o directores de la Consejería de Medio Ambiente eran unos chiítas que no permitían ninguna actuación en nombre del ecologismo y que estudiaban hasta el último insecto que podría verse afectado por cualquier actuación. Había casos que se justificaban por esta conducta, como el del sapo del Benítez, que está retrasando la finalización de un parque que cada vez tiene más adeptos en Málaga, pues sus aparcamientos ya están llenos los fines de semana de coches de familias que lo han descubierto para pasar un día de campo. Pero esa no era la razón generalizada de los impedimentos. La realidad que se ha puesto de manifiesto en el último 'martes de destape', día en el que comparece Bendodo tras los consejos de Gobierno, es que los expedientes sencillamente no se tocaban. Ni para bien, ni para mal. Ni para echarlos, ni para aprobarlos. Y eso es lo peor que se puede hacer, porque el inversor que ha presentado un proyecto no sabe a lo que atenerse. Pues bien, en Andalucía había nada menos que 4.367 expedientes (1.207 en Málaga) que estaban a la espera de la decisión de Medio Ambiente. Detrás de ese número había una inversión estimada de 6.500 millones de euros. Han leído bien, proyectos que hubieran supuesto la contratación de 92.000 personas. ¿Cómo y quién puede justificar semejante disparate? A una Administración hay que pedirle que impulse la iniciativa privada y si no es así, al menos se le debe exigir que no la entorpezca. Que es lo que ha estado pasando...y seguirá pasando si no se pone remedio. El propio Elías Bendodo apuntó que cualquier empresario que quiera poner en marcha un proyecto urbanístico tiene que sortear ¡235 textos legales!, 151 de ellos de carácter autonómico. ¿Quién aguanta esa sobrelegislación? En España hay dictadas un total de 160.000 normas. Una vez que se ha destapado esta barbaridad, está en la mano del propio Gobierno al que pertenece Bendodo ir podando esta pobladísima legislación para que las inversiones no tengan que ir sorteando tal número de impedimentos. Esto no quiere decir que no hay un control, sino que el mismo tiene que ser racional, en el que se confíe más en la autoridad municipal y en los propios ciudadanos, que deben tener el silencio positivo de su parte una vez que se hayan cumplido unos plazos que no supongan en ningún caso que se eternicen estas inversiones. El político malagueño está por la labor, al menos por lo que dice. El jueves anunció que uno de sus anhelos es que el balance normativo del autodenominado Gobierno del cambio sea cero. Esa declaración de intenciones va en la buena dirección, porque lo último que necesita Andalucía, sobre todo en el ámbito urbanístico, son más leyes, que lo único que hacen es entorpecer. No siempre la mejor gestión de un Gobierno se debe medir por el número de normas que dicta. No hay que ver un ánimo revanchista en esta labor investigadora de Bendodo, pues los ciudadanos tienen derecho a saber por qué esperaban tanto para ser operados pese a que las estadísticas oficiales decían lo contrario o por qué siempre se eternizaban sin respuestas sus inversiones en los trámites medioambientales. Todo parece indicar que habrá más fenómenos paranormales que saldrán a la luz en los próximos martes, algo de agradecer. Aunque de nada servirá que se muestren los desmanes anteriores si no se pone remedio a los mismos. Que no olvide eso el Mulder del Palacio de San Telmo.