Dudas razonables

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

La vida es una duda continua con una sola certeza: la muerte. Esta frase, que dijo un filósofo con angustia vital o dolor de muelas, vaya usted a saber, me viene bien para hacer referencia a algunas cosas sobre las que planea la sombra de la duda. Vayamos por partes para llegar al todo. En primer lugar, cabe inquirir: ¿ha actuado la Consejería de Salud de forma correcta en el brote de listeriosis que ya se ha cobrado tres vidas, seis abortos y ha afectado a más de 200 personas? ¿Se decretó la alerta alimentaria a tiempo o cuando se hizo ya era tarde para impedir que la bacteria se expandiera a sus anchas? Ante la situación creada, y con la lógica alarma social provocada por el temor a la listeria, la población se pregunta: ¿son seguros los alimentos que come? Porque, claro, es que no solo había carne mechada contaminada por la dichosa bacteria en la empresa sevillana origen del brote, sino que ahora se ha descubierto que también la hay en productos de una empresa gaditana. Y digo yo, y dice la gente: ¿esa contaminación no podría haberse detectado antes de que esos productos en mal estado se pusieran a la venta? En este caso, como suele suceder, se ha actuado a toro pasado, cuando el mal ya estaba hecho.

Otra duda para la que sigue sin haber respuesta es si habrá acuerdo para que Pedro Sánchez siga al frente del Gobierno o si se repetirán las elecciones al no alcanzar los socialistas los apoyos necesarios, con lo que los españoles tendremos otra cita con las urnas: el 10 de noviembre. Lo que sea se sabrá pronto. A la duda de si habrá otras elecciones en dos meses se une otra: ¿los resultados que arrojasen las urnas permitirían la formación de Gobierno o volveríamos a estar como estamos, pero ya con los fríos invernales metidos en el cuerpo?

Prosigamos con las incógnitas. Dejamos la política y nos adentramos en el mundo del deporte rey. ¿Qué pasará esta temporada con el Málaga C. F.? Si tenemos en consideración la pésima planificación de la temporada y las dificultades económicas del equipo, el horizonte de la escuadra blanquiazul es azul oscuro casi negro. O sea, que en vez de aspirar a subir a Primera División habrá que contentarse con no descender a Segunda B, lo que supondría despeñarse por un precipicio que podría desembocar en la desaparición del club. No se trata de ser agoreros ni de meter las cabras en el corral, sino de meter muchos goles en la portería contraria, pero, tal como está confeccionada la plantilla, goleadores hay pocos o ninguno. En fin, que las dudas se imponen a las certezas.