Una Diputación que sólo se debe a los malagueños

El dinero público es de los contribuyentes y hay que velar por su uso eficiente. Esa ha sido la premisa que nos ha guiado en estos siete años de gobierno provincial

Una Diputación que sólo se debe a los malagueños
elías bendodo
ELÍAS BENDODOPresidente de la Diputación Provincial de Málaga

El pasado 31 de julio tuve el honor de firmar el documento que acredita que la Diputación de Málaga, el Gobierno provincial de todos los malagueños, ha logrado saldar su deuda con los bancos. Este protocolo de la deuda cero, rubricado ante una amplia representación de alcaldes y de la sociedad civil de la provincia, incluye un compromiso del gobierno que presido de no acudir más al endeudamiento financiero salvo en circunstancias excepcionales, como catástrofes naturales.

Catastrófica era precisamente la situación de las cuentas de la Diputación cuando llegamos al gobierno en junio de 2011. Tras doce años de gobiernos socialistas, en unos casos con el PA y otros con IU, la Corporación estaba al borde de la quiebra. No lo digo yo ni mi partido, lo dice el informe de la Intervención General. La Diputación debía 232 millones de euros a los bancos, al Estado se le debían 61,4 millones, había una deuda comercial con proveedores por 13,4 millones de euros –algunas facturas pendientes de pago estaban en pesetas, lo que da una idea de la morosidad de aquellos gobiernos–, más unos déficits presupuestarios crónicos cifrados en 18,7 millones de euros y un ahorro neto negativo de 9,7 millones. La losa económica que asfixiaba al gobierno provincial superaba los 320 millones de euros.

Recurrir al endeudamiento como instrumento financiero no es necesariamente negativo. Aunque obviamente depende de la coyuntura, del coste de oportunidad de no recurrir a esa financiación y de cómo se gestione el dinero prestado. Las empresas y las familias piden préstamos para crecer, para aumentar su actividad, para comprarse una casa o para financiar un vehículo. Si los ingresos permiten pagar con comodidad esa deuda y sus intereses y las inversiones que se hacen son positivas para la empresa o las familias, todo correcto. Pero el uso sistemático que hicieron los socialistas del endeudamiento de la Diputación era todo lo contrario. Perverso, irracional, un despilfarro sin sentido de dinero público, del dinero de todos los malagueños, que sólo beneficiaba a los bancos. Se llegó a pedir dinero prestado que luego se quedaba en tesorería, sin gastar, pero generando costes financieros.

En los años que el PP lleva gobernando la Diputación, la ejecución presupuestaria se ha elevado a una media del 82%, con algunos años rozando el 90%. Esto quiere decir que la Diputación se ha convertido en un organismo público eficaz y eficiente, que da uso al dinero que recibe de los contribuyentes. Los gobiernos anteriores del PSOE no llegaban al 60% de ejecución, apenas eran capaces de invertir o gastar la mitad del dinero que presupuestaban. Pero lo peor es que pedían préstamos a los bancos para acometer proyectos que luego no realizaban. Un despropósito absoluto que hacía que la Diputación se 'desangrara' sólo con el pago de intereses financieros.

Cuando llegamos, nos encontramos años en los que la Diputación llegó a pagar más de ocho millones de euros a los bancos sólo en concepto de intereses. Sólo con el dinero destinado a pagar intereses por dinero prestado que no se utilizaba, la Diputación podría haber construido diez Caminitos del Rey. Por volver al símil de las familias, cuando gobernaba el PSOE en la Diputación, actuaba como una familia que pidiera una hipoteca al banco pero luego no llegaba a comprar la casa. Considero que no debe repetirse ese concepto tan arraigado en el imaginario del PSOE andaluz de que el dinero público es gratis, tal y como decía en su momento la actual vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo. Menudo disparate. El dinero público es de los contribuyentes y hay que velar por su uso eficiente.

Esa ha sido la premisa que nos ha guiado en estos siete años de gobierno provincial. Y creo que los datos objetivos respaldan nuestra gestión. Hemos sacado a la Diputación de Málaga de la ruina en la que la encontramos, pero a la vez hemos logrado las cifras de inversión más altas de su historia. Entre 2012 y 2017, con el PP en su gobierno, la Diputación ha transferido a los ayuntamientos de la provincia 392 millones de euros, lo que representa una media anual de 65,3 millones de euros. Entre 2006 y 2011, con el gobierno del PSOE e IU, las transferencias fueron de 254 millones de euros, es decir, una media de 42,3 millones.

En nuestros primeros seis años de gobierno hemos destinado a los pueblos 138 millones de euros más que en los últimos seis años de gobierno de PSOE e IU, tal y como demuestran las liquidaciones del presupuesto que cada año certifica el interventor. Y hemos apostado mucho más por los pueblos más pequeños. En 2017 tuvimos 52 millones de superávit, que hemos destinado a inversiones y a adelantar el pago de toda la deuda. Así conseguimos que ni un solo euro público se destine a pagar intereses bancarios.

Eso se ha traducido en más parques, mejores calles y sistemas de alcantarillado y abastecimiento de agua, en más ayudas a los pueblos y mejores servicios, más equipamientos. En proyectos como el Caminito del Rey, o la Senda Litoral. Pero a la vez todo eso lo hemos hecho zanjando la deuda de más de 320 millones de euros de la Diputación, que hoy paga a sus proveedores en un plazo medio de menos de cuatro días tras la conformidad de la factura. La Diputación de Málaga es hoy un gobierno provincial eficiente, que vela por los intereses y el futuro de los malagueños, por la igualdad de oportunidades y servicios en todos los pueblos. La Diputación de Málaga ahora no debe un euro a los bancos y sólo se debe a sus dueños, los malagueños.

 

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