Diana Abascal

ROSA BELMONTE

Muchos analistas hablan de Vox como si fueran los extraterrestres de 'V' recién aterrizados. Pero sabiendo ya que son lagartos. Si en la serie hubiera habido los tertulianos que hay aquí los hubiéramos oído diciendo que no sólo comen ratones (primero, el de Susanita) sino que piensan comer humanos. Y quizá vacas, que también votan a «las derechas». De «ola reaccionaria» habla Maíllo de IU. «Alerta fascista», empezó Iglesias su alocución. Los analistas no están muy lejos de eso. La Falange tuvo el domingo la mitad de los votos que las anteriores elecciones. Es fácil suponer que la otra mitad ha ido a Vox. Pero es una minoría muy pequeña frente a la diversidad de Vox, incluidos homosexuales y mujeres, les guste a los biempensantes democráticos o no. En El Ejido ha sido la primera fuerza. ¡Inmigración! ¡Xenofobia! Puede ser también. Pero estos listos ni vieron venir la diversidad que iba a votar a Vox antes de Vistalegre ni la ven ahora.

 

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