Detención anunciada

Ni la disolución de ETA puede hacer olvidar sus crímenes, ni el papel desempeñado por 'Josu Ternera' en los últimos años lo exonera

SUR

La detención del dirigente etarra Josu Urrutikoetxea 'Ternera', en la localidad de Sallanches, en la Alta Saboya, aportó ayer un mínimo de consuelo y restitución moral a los deudos de las víctimas directas de los atentados que se le atribuyen; recordando que ni la disolución de ETA puede hacer olvidar los crímenes cometidos por la banda, ni el papel desempeñado por 'Josu Ternera' en las conversaciones con el Gobierno Zapatero puede exonerarle de las culpas que se acumulan en su trayectoria terrorista. Sobre el detenido por la DGSI francesa gracias a los seguimientos de la Guardia Civil pesan una sentencia de cárcel en Francia y cuatro órdenes de la Audiencia Nacional de especial gravedad, al ser considerado autor material del asesinato de Luís María Hergueta, directivo de la empresa Michelín, en 1980; por haber dado la orden de atentar contra la Casa Cuartel de Zaragoza en 1987, causando la muerte de 11 personas, seis de ellas menores; por articular una red de financiación de la banda, y por delitos de lesa humanidad en su condición de integrante de la cúpula de ETA. Corresponderá a los tribunales de justicia fijar la suerte que le espera a 'Josu Ternera' a partir de ahora. Pero su detención, esperada desde hace años, transmite el mensaje de que no hay margen para la impunidad ni para la prescripción moral del daño causado. Especialmente cuando queda sin resolver judicialmente más de una tercera parte de los asesinatos cometidos en nombre de ETA. El socialista Jesús Eguiguren, que fuera interlocutor de Urrutikoetxea en nombre del Gobierno Zapatero, calificó ayer al detenido de «héroe de la retirada». Olvidando que 'Ternera' tuvo nada menos que treinta y cinco años de su vida para renunciar al terror antes de reunirse con él en Oslo y Ginebra. Cuando además el papel del ayer detenido quedó en entredicho por la continuidad violenta de la banda. 'Josu Ternera' puso voz al anuncio de la disolución definitiva de ETA en 2018. Pero la derrota inexorable de la banda no puede ser convertida en aportación a la paz por parte de los derrotados, como también ayer quiso reivindicar la izquierda abertzale para exigir la liberación inmediata de Urrutikoetxea. La noticia pasó absolutamente inadvertida en Francia; pero mereció la atención del País Vasco y de España en su conjunto. El lehendakari Urkullu vino a recordar que el futuro se irá abriendo paso también a medida que se depuren las responsabilidades contraídas en el pasado.