El día después del 2D

Manuel Castillo
MANUEL CASTILLOMálaga

El fin del bipartidismo ha provocado, entre otras muchas cosas, el fin de las mayorías absolutas y la aparición de una ingeniería de los pactos postelectorales capaz de diseñar acuerdos inverosímiles. En el horizonte del 2D se divisan nubarrones por la previsible dificultad -que no imposibilidad- para lograr la investidura presidencial.

La opción que hoy por hoy vaticinan todos las encuestas es que el PSOE de Susana Díaz sea la formación más votada, lejos de la mayoría absoluta (55 escaños) e incluso con algún diputado menos de los actuales (ahora tiene 47).

Esto dejaría a Susana Díaz con la necesidad de reeditar algún apoyo para su reelección como presidenta. Adelante Andalucía, en boca de su candidata Teresa Rodríguez, reitera con insistencia que nunca apoyará al que califica de un régimen socialista asentado en la corrupción. Además de eso hay una tensión personal entre ambas que dificulta cualquier aproximación.

Ciudadanos también dice nones, aunque con la boca chica. Juan Marín insiste en que Cs no volverá a ser la muleta de Díaz, aunque da la impresión de que todo dependerá de los resultados de cada formación y las diferencias. Lo que sí parece evidente es que si el PSOE pierde escaños estará en una situación de debilidad que puede desembocar en muchas semanas de negociaciones e, incluso, en una segundas elecciones. Lo que más teme Susana Díaz es que Cs sea la segunda fuerza más votada, lo que impediría cualquier acuerdo y le obligaría a ponerse en manos de Podemos e Izquierda Unida.

La otra posibilidad es que el centro derecha sume una mayoría absoluta. Desde el PP aseguran que esa posibilidad está cerca si en esta recta final logran recuperar terreno, ilusionar a sus votantes y desanimar al socialismo. Para ello haría falta que el PP mantuviera o no perdiera muchos diputados (ahora tienen 33) y que Cs experimentara una gran subida (ahora tiene 9). Sobre el papel se ve complejo, aunque cuanto más cerca estén ambas formaciones de ese objetivo más difícil será el pacto con Díaz. El presidente de los empresarios Andaluces, Javier González de Lara, advirtiendo esta situación ya se ha manifestado a favor de que haya pactos sea cual sea el resultado, especialmente para no dilatar la inseguridad e incertidumbre política.

Quizá habrá que irse acostumbrando no tanto a grandes pactos de investidura o legislatura sino a una gobernabilidad basada en acuerdos y consensos puntuales que, sin lugar a duda, restan poder a los gobernantes, acostumbrados en este país al ordeno y mando a golpe de mayorías, y obligan a la oposición a dejar las trincheras de vez en cuando. Quizá es mucho pedir.

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