¡HAY QUE DESHEREDAR A LOS AYUNTAMIENTOS YA!

Juan Cassá, dando la buena nueva del cambio de postura de Ciudadanos con las plusvalías./
Juan Cassá, dando la buena nueva del cambio de postura de Ciudadanos con las plusvalías.

Javier Recio
JAVIER RECIOMálaga

Decía con vehemencia Juan Cassá, el portavoz municipal de Ciudadanos, que el Ayuntamiento tenía que dejar ya de meter la mano en los bolsillos de los ciudadanos que heredan en Málaga. Y lleva toda la razón. Y hay que celebrar que al fin se haya pasado al bando de los que están hartos de pregonar que hay que acabar de una vez con la voracidad recaudatoria de los municipios. El portavoz naranja ha sorprendido esta semana, de una forma muy agradable por cierto, al exigir a De la Torre que bonifique al 95% las plusvalías mortis causa a los herederos directos de los fallecidos cuando se trate de la vivienda habitual. Eso supone liberar de unos cuantos miles de euros (gran noticia) a todo hijo de vecino de la ciudad de Málaga, a los que habría que mirar como algo más que sujetos pasivos de impuestos. Ha tenido un buen olfato Cassá, sobre todo porque los populares parecen que lo tienen atrofiado, al sumarse a la bandera de Dani Pérez, del PSOE. Primero, porque ya no deja a los socialistas con esa atractiva carta en las próximas municipales, ya que al candidato del PSOE ya se le empezaba a conocer como el que quería quitar las plusvalías mortis causa. Hay que reconocerle a Pérez que fue el primero en plantar batalla en ese sentido. La nueva postura de Cassá también es muy inteligente porque permite que Ciudadanos se presente como el partido que quita los impuestos derivados de la muerte. Ya lo hizo en la Junta cuando de facto se ha cargado el también injusto impuesto de sucesiones, pese a que el que dio la batalla a nivel autonómico fue el PP de Juanma Moreno. Pero el que ha obligado al PSOE a quitarlo ha sido Juan Marín. Las cosas como son.

El PP, si no reacciona de inmediato en la capital, puede quedar como el único partido que defiende el mantenimiento de este impuesto, que tanto daño e incomprensión genera entre los ciudadanos. Hay gente que renuncia a la herencia porque no puede pagarlo. Es así de triste. Todos los partidos de la oposición de izquierdas, de una u otra manera, también apuestan por la bonificación masiva. Saben que de esa manera erosionan de una manera muy grave al alcalde de Málaga y a su concejal de Economía, que sufre de una manera especial cuando se le trata este asunto. Quizá sea porque en el fondo también se sumaría con gusto a esta eliminación. Es lo que se espera por otra parte de un partido conservador. A Casado se le llena la boca criticando a los socialistas porque no bajan los impuestos. Pues que empiece por donde puede hacerlo. Y tarde o temprano, quieran o no, este impuesto caerá. Es de sentido común. Es de justicia.

Es cierto que esto supondrá una merma en las arcas municipales, pero también lo es que se pueden cuadrar las cuentas evitando despilfarros. Y ahí Cassá también fue listo cuando puso sobre la mesa auténticos dispendios municipales como el del Astoria o el fallido museo de las gemas. Pero más allá de estos proyectos, donde se podría aceptar que fueron iniciativas fallidas con un coste millonario, todo es más simple de lo que parece. Al Ayuntamiento de Málaga le bastaría con no asumir competencias que no les corresponden. Hablando en plata, que no haga lo que le compete por ejemplo a la Junta de Andalucía en materia de viviendas. Porque si lo hace no lo está pagando el equipo de gobierno, sino todos los ciudadanos de la capital.

La plusvalía mortis causa es especialmente gravosa, porque no respeta la voluntad y el esfuerzo de una persona a la hora de legar su propiedad a sus hijos, padres o pareja. Por esa vivienda se ha pagado desde su adquisición el IBI anual, con sus correspondientes subidas catastrales, algo que deberán hacer después los que reciban el bien. No cuela eso de que se grava el incremento del valor del suelo donde está instalada. Con esa regla de tres, no sería de extrañar que se sacaran de la manga otro impuesto para cotizar por el espacio aéreo que ocupan los pisos de los bloques. Será por inventar impuestos... La decisión de Ciudadanos de unirse al PSOE puede acabar con esta gran injusticia. Y si cae Málaga, caen después como efecto dominó el resto de municipios, donde será muy difícil no seguir el ejemplo de la capital. Rincón y Nerja se adelantaron y hay que reconocerle a sus alcaldes, uno del PP y otro del PSOE, que pensaran en sus vecinos antes que en sus arcas.

Los ayuntamientos no pueden formar parte de la legítima (esa parte de la herencia en la que el testador no puede disponer libremente porque se la tiene que legar por fuerza a sus descendientes), de cada ciudadano. ¡Hay que desheredarlos ya! Y por la vía rápida.

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