Desgaste innecesario

Ana Barreales
ANA BARREALES

Elías Bendodo se ha convertido en el superconsejero después de ser nombrado portavoz del Gobierno andaluz, algo que le añade visibilidad, pero sobre todo más dolores de cabeza que otra cosa. A Juanma Moreno y a Juan Marín les resuelve una papeleta complicada, pero que eso se traduzca en activos para el futuro político de Bendodo está por ver.

No es más poderoso, porque ya lo era, por sumar a la portavocía a su cargo de consejero de Presidencia, Interior y Administración Pública, amigo y mano derecha de Juanma Moreno, pero sí puede convertirse en una fuente considerable de problemas añadidos a sus tareas de gobierno.

Varias veces el portavoz ha sido un periodista con un marcado perfil político, lo que ha permitido que cuando hay que comerse algún sapo salga el portavoz y cuando hay que ponerse medallas hable el presidente.

Todo se complica en un gobierno con Ciudadanos, pero en permanente equilibrio con Vox y teniendo que escenificar que están lejos-cerca de la extrema derecha, porque necesitan sus votos pero tienen que atender también las exigencias de distancia del partido naranja. Esto en un contexto de elecciones municipales a la vuelta de la esquina, posiblemente generales también y en una precampaña electoral permanente.

Y con este PP que no es el de Rajoy ni el de Sáenz de Santamaría, a la que Bendodo y Moreno apoyaron en las primarias. Tiene que ser difícil para un portavoz convivir con declaraciones como las de Casado sobre el aborto, en las que el líder del PP se mostraba partidario de derogar la ley para que nacieran más niños y se pudieran pagar las jubilaciones. «Si queremos financiar las pensiones y la salud, debemos pensar en cómo tener más niños y no en cómo los abortamos». Unas declaraciones apuntaladas por Javier Maroto: «El supuesto de aborto más habitual en España es el que sucede en el tercer hijo. Se está utilizando como una herramienta de conciliación y eso es brutal».

A pesar de que él es un político hábil, buen negociador y gestor, no parece precisamente una bicoca someterse día sí día no a las preguntas de los periodistas. Sobre todo porque tendrá que hablar de lo suyo y de lo de todos sus compañeros.

En la rueda de prensa del otro día con Juan Marín se notaba que tenía bien preparado el discurso y las preguntas incómodas. Pero entre tantos siempre hay alguien que sale con algo que no te esperas y se te borra la sonrisa. Al final de la comparecencia la periodista Lourdes Lucio le preguntó si después de casi cuatro décadas en las que el PP se ha estado quejando de que el Partido Socialista pagaba ayudas al alquiler a los altos cargos de otras provincias en Sevilla tenían previsto eliminarlas. Y ahí tuvo que decir que de lo dicho, nada.

¿De verdad merece la pena el desgaste?