El deporte es para el verano

Para beneficiarnos de la práctica deportiva es necesario conocer algunas claves. Debemos elegir el programa de ejercicio que más se ajuste a nuestros gustos, características y necesidades

El deporte es para el verano

El verano invita al deporte. Los días son más largos, tienen más horas de luz, y la temperatura, cuando no es extrema, favorece las actividades al aire libre. Muchas personas que no tienen un hábito de práctica deportiva se animan y aquellos que sí tienen el hábito disponen de más tiempo para probar con otras disciplinas o ampliar sus sesiones de entrenamiento.

Es verdad que existen riesgos reales de la práctica deportiva que se potencian por el calor del verano, y que no debemos desestimar, como son la deshidratación, las quemaduras en la piel, el golpe de calor, que se suman a los riesgos que se mantienen durante todas las estaciones como pueden ser las lesiones musculares o articulares, pero que no deben alejarnos de la práctica deportiva.

Existe evidencia científica suficiente para afirmar que realizando entre 30-60 minutos de ejercicio físico diariamente, o al menos tres días a la semana, podemos mejorar nuestra salud y calidad de vida. Están comprobados los beneficios a nivel físico en el control del peso, la mejora de la salud cardiovascular, el control de la glucosa en sangre, la disminución del colesterol perjudicial, el aumento en la asimilación de calcio, entre otros muchas ventajas para la salud. El deporte es la medicina más barata y junto con la alimentación equilibrada representan dos de los pilares que más beneficios aportan a nuestra salud. La fórmula saludable de este verano es el resultado de apostar también por el abandono de los hábitos tóxicos, como el tabaco o el alcohol.

Para beneficiarnos de la práctica deportiva es necesario conocer algunas claves. Debemos elegir el programa de ejercicio que más se ajuste a nuestros gustos, características y necesidades. Siempre es recomendable hacerse un reconocimiento médico-deportivo antes de empezar, que incluya una prueba de esfuerzo cardiológica y un ecocardiograma. Es la mejor forma de comenzar sin correr riesgos. Conviene utilizar la ropa y calzado deportivo adecuados. Han de ser ligeros, amplios, de colores claros que reflejen el sol y con tejidos que faciliten la transpiración. La hidratación apropiada es la clave. Hay que beber agua antes, durante y después del ejercicio. Frente a las altas temperaturas y el exceso de humedad es indispensable prevenir la deshidratación derivada del exceso de sudoración. Para ello es necesario reponer líquidos de manera constante y no esperar a tener sed para beber. De esta forma se previene un golpe de calor. Solo si realiza ejercicio de alta intensidad y de larga duración se deben tomar bebidas isotónicas, beber agua suele ser suficiente. Se aconseja comenzar todas las sesiones con un calentamiento previo y realizar estiramientos después de tu sesión de ejercicio físico. Hay que evitar hacer ejercicio físico en las horas centrales del día, es decir, entre las doce y las cinco. Es preferible hacerlo a primera o a última hora del día. Cualquier lugar puede ser bueno para hacer ejercicio (centros deportivos, gimnasios, parques, zonas verdes, la playa...). Si realiza deporte al aire libre debemos usar protección solar alta. Existen protectores solares específicos para deportistas que resisten mejor al sudor y al agua. Además, si vamos a estar expuestos al sol durante periodos prolongados de tiempo es recomendable llevar una gorra y gafas de sol. Es importante que las gafas tengan lentes de calidad con filtros para los rayos ultravioletas. Ya que nos ponemos a hacer ejercicio, es el momento para aprovechar y regular nuestro peso corporal. Consumir unas cinco piezas entre fruta y verdura al día nos ayudarán a rehidratarnos, nos aportarán vitaminas, minerales y fibra y nos ayudarán a perder peso.

El verano es también una gran oportunidad para practicar deportes al aire libre que en otras estaciones son más complicados realizar. La natación es el mejor ejemplo. Es un deporte completo con el que podremos trabajar todo nuestro cuerpo sin salir de la piscina, o en la misma playa. Se trata de un deporte exigente con el que quemaremos calorías y grasa, además de tonificar nuestra masa muscular. Es ideal para personas con problemas en rodillas o espalda. Otro deporte muy recomendable en periodo estival es la calistenia, deporte muy de moda ahora que consiste en realizar distintos ejercicios físicos usando el propio peso corporal, ya sea en el suelo o colgados de poleas, cuerdas o barras. A diferencia del ejercicio practicado en los gimnasios, este deporte normalmente se practica al aire libre y por tanto en verano son una buena opción para broncearnos mientras hacemos deporte. Si nunca has practicado este deporte, el verano puede ser un buen momento para empezar con algunas progresiones sencillas. Aprovecha las numerosas instalaciones para la calistenia que el Ayuntamiento ha instalado en playas y paseos. Otros deportes específicos del verano son también el remo en el mar, que nos ayudará a trabajar todo el cuerpo, principalmente el tren superior y el voley-playa con el que trabajaremos prácticamente todo nuestro cuerpo, siendo su mayor beneficio el ejercicio aeróbico que realizamos mientras jugamos.

Hay muchas playas llenas de redes y simplemente tendremos que llevar la pelota. En otras podemos llevar una red portátil o incluso improvisar, al final el objetivo es moverse un poco.

De lo que se trata es de moverse. El verano es la excusa perfecta. Hay más horas de luz, la temperatura ayuda y la expectativa de un refrescante chapuzón tras el esfuerzo realizado ilusiona aún más. Es el momento perfecto para iniciar una rutina de ejercicios que con suerte nos acompañará el resto del año. Lo difícil es empezar, pero estamos de suerte, el deporte es para el verano.