DANIEL PÉREZ, AÑO UNO

Pérez, en un encuentro con ciudadanos. /SUR
Pérez, en un encuentro con ciudadanos. / SUR

El socialista cumple aniversario como portavoz municipal y candidato a la Alcaldía rodeado de una guardia pretoriana en la que están Antonio Navajas, Samuel García, Alicia Murillo y José Andrés Torres Mora. Las primeras consecuencias de las primarias del PP

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

Este pasado miércoles, 4 de julio, se cumplió un año desde que el PSOE nombró a Daniel Pérez como portavoz municipal poniendo así fin a la etapa de transición protagonizada por María del Carmen Moreno, quien asumió el puesto tras la marcha de María Gámez-que ha vuelto a la primera línea política y este martes tomará posesión de su puesto como subdelegada del Gobierno en la provincia-. Desde su designación, Pérez ya se visualizó como la apuesta de la dirección socialista para ser el candidato a la Alcaldía de Málaga; un puesto para el que fue ratificado hace unas semanas con el apoyo de las diferentes 'familias' del partido.

Han sido doce meses frenéticos para Daniel Pérez, cuya primera función fue posicionar al PSOE como principal partido de la oposición municipal después de un tiempo en el que esa labor la capitalizaron formaciones como IU y Ciudadanos, mientras los socialistas parecían diluidos en la vida política municipal. Pérez ha recuperado el protagonismo político del PSOE en la Casona del Parque, abanderando cuestiones sensibles socialmente como la petición de acabar con las plusvalías por herencias, y ha reforzado su perfil institucional, donde ha compaginado sus ataques a la gestión de Francisco de la Torre, con el respeto a la figura del actual alcalde popular.

El portavoz socialista lleva un año enfundado en el mono de aspirante a la Alcaldía de Málaga y se presenta como el candidato 'non stop' por su intensa agenda diaria de actos y reuniones, unas públicas y otras privadas, preparando su programa electoral y dándose a conocer. En los próximos días va a iniciar una campaña puerta a puerta en barrios de actuación preferente para el PSOE desde el punto de vista electoral donde instalarán una carpa y donde Pérez destinará varias jornadas cada semana a presentarse en cada una de las viviendas de diferentes bloques. Una estrategia con la que intenta mejorar su, por ahora, bajo nivel de conocimiento entre la ciudadanía y, sobre todo, que se le identifique con las siglas socialistas y se le visualice como la alternativa al PP.

Daniel Pérez, que tiene el respaldo de la dirección provincial encabezada por José Luis Ruiz Espejo y de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz-a quien le agradó la intervención que tuvo hace unos días en el debate del estado de la ciudad-, cuenta con un amplio equipo de colaboradores. Entre ellos destaca una guardia pretoriana de la que forman parte, Antonio Navajas, su coordinador de la campaña en las primarias socialistas; Samuel García, cargo de confianza en el grupo municipal y exconcejal de Fuengirola; Alicia Murillo, exdirectora del IAJ y curtida en las Juventudes Socialistas, donde coincidió con Pérez; y José Andrés Torres Mora, diputado nacional, y que le está asesorando en cuestiones que domina como los discursos.

Por su parte, el PP está inmerso en la segunda vuelta de sus primarias para elegir al sucesor de Mariano Rajoy. Esta primera fase deja, en Málaga, algunas consecuencias políticas. La primera es el reforzamiento de la figura de Elías Bendodo tras el triunfo, momentáneo, de Soraya Sáenz de Santamaría. La segunda es que los caminos de Bendodo y De la Torre parecen condenados a no encontrarse ya que, el alcalde de la capital aprovecha cualquier ocasión para marcar distancias y diferenciarse del presidente del partido; dos ejemplos: el regidor apoyó a María Dolores de Cospedal frente a la apuesta de la dirección del partido por Soraya Sáenz de Santamaría y ahora pide no demonizar que haya dos aspirantes frente a la postura del aparato provincial del partido que defiende respetar la lista más votada.

La tercera consecuencia es que ha quedado patente que Francisco de la Torre tiene poco tirón entre las bases de su partido ya que a pesar de la relevancia de su figura política, Cospedal tuvo un mal resultado en la capital y la provincia, donde fue sobrepasada por Pablo Casado. La cuarta y, por el momento, última consecuencia del proceso es la buena posición en la que se encuentra Esperanza Oña, exalcaldesa de Fuengirola y vicepresidenta del Parlamento andaluz, y uno de los principales apoyos andaluces de Casado. No se puede perder de vista este hecho cara al futuro porque Oña tiene en Andalucía el respaldo de algunos sectores políticos y mediáticos del centro-derecha.

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