Dani Pérez y la hora de Málaga

JOSÉ ANDRÉS TORRES MORA

Después de todo, si algo quedó claro en las pasadas elecciones generales es que la mayoría del electorado prefiere las posiciones moderadas y rechaza las radicales. Algo parecido se puede concluir de la encuesta de la empresa Celeste Tel que se publicaba en las páginas de este periódico el pasado miércoles. Los dos candidatos con más posibilidades de lograr la victoria en las elecciones municipales de la ciudad de Málaga el próximo 26 son, por este orden, Dani Pérez y Paco de la Torre. Los dos son los únicos candidatos que alcanzan el aprobado, y los dos militan en las filas de la moderación, que es una coincidencia importante, pero ahí se acaban las coincidencias, porque Dani Pérez lo hace en las filas de la moderación reformista, y Paco de la Torre en las del conservadurismo moderado, lo que no es precisamente una cuestión de matiz, sobre todo cuando de lo que se trata es de no quedarnos atrás en un mundo que cambia todos los días.

Hay otras diferencias a tener en cuenta. Es verdad que, después de la distinta orientación política de ambos candidatos, la edad es la diferencia más obvia. Sin embargo, en sí misma no me parece tan importante. Nadie es responsable del momento en que nació. Ciertamente, su edad le impide a Dani Pérez llevar un cuarto de siglo en la Alcaldía de Málaga, como le sucede a Paco de la Torre, salvo que hubiera empezado con catorce años. Probablemente, si las cosas hubieran sucedido así, y a pesar de no haber cumplido los cuarenta años, nuestro hipotético alcalde sufriría el mismo mal que padece el proyecto político de Paco de la Torre después de veinticinco años de mandato: fatiga de materiales.

No es razonable, por ejemplo, que la World Travel & Tourism Council, los Goya, o la cumbre internacional de los parques tecnológicos, hayan ido a parar a otras ciudades de nuestro entorno que no son potencias turísticas como nosotros, ni han hecho el esfuerzo hacia el cine que ha hecho nuestra ciudad, ni tienen un parque tecnológico que deba envidiar el nuestro. El mundo actual es todo menos rutinario, y en eso se convierte cualquier liderazgo después de veinticinco años. Es verdad que esa rutina es el principal activo que tiene el PP en estas elecciones municipales en la ciudad de Málaga, pero lo que le da ventaja como partido es una desventaja para la ciudad.

La encuesta que hemos conocido esta semana viene a ser el reflejo estadístico de una percepción cada vez más extendida en la ciudad, y es que ha llegado la hora de un cambio razonable, de un nuevo liderazgo que renueve fuerzas e ideas en el gobierno de nuestra ciudad. Dani Pérez tiene la edad que tenía Pedro Aparicio cuando fue elegido alcalde de Málaga, pero además tiene una experiencia en gestión y representación política que está al alcance de muy pocas personas de su juventud. La democracia, a pesar de sus críticos, es una magnífica proveedora de liderazgos políticos. Como decía Hölderlin, allí donde crece el peligro, crece también lo que nos salva. Cuando el gobierno de la ciudad naufraga en la rutina, surge con fuerza la esperanza.