La cuna de Antonio

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Este proyecto no es una tumba; es una cuna». La brillante frase, de las que seguro se citarán más de una vez, la pronunció Antonio Banderas para definir de la forma más gráfica posible lo que para él significa el proyecto del Teatro del Soho Caixabank. Está como un niño con zapatos nuevos: feliz porque no sólo ve cómo cumple su ilusión, sino que además renueva una vez más su tremenda apuesta por Málaga. El teatro de la calle Córdoba, que seguirá siendo el único privado de toda Andalucía (lo que no crean que habla bien de nuestra región, para nada), es como su niño, al que está criando en torno a sí, a sus ideas, a su forma de entender el arte, de ilusionarse por él. No es una tumba. Con esto lo que el malagueño hoy por hoy más universal nos traslada con claridad meridiana es que para nada está preparando su jubilación. Ni mucho menos. En su mejor momento como actor, con la Palma de Oro ya en su ático de Alcazabilla, y haciéndole hueco a otro Goya y más que previsiblemente al 'tío' Oscar gracias a su 'Dolor y gloria', Banderas ultima un proyecto que ya es casi una realidad y que, además, está teniendo una gran repercusión que ha traspasado nuestras fronteras. Lo que los 'iluminados' no quisieron ver qué podía ser el conjunto Astoria/Victoria lo está creando el actor en el Soho, una zona que además ha recuperado la vida en torno al teatro de Antonio. La cuna de Antonio, como él dijo, va a darle muchas alegrías a Málaga, también como nuevo e importante activo económico para la ciudad, y que va a generar riqueza y trabajo. Y es que lo que los que siguen queriendo una Málaga de chichinabo para poder seguir siendo sus 'guardianes' no advirtieron de aquel proyecto de Banderas es que iba a ser algo muy importante y beneficioso para todos, incluso extralimitando en mucho la figura del mismo actor. Él quería (quiere ahora con el Teatro del Soho) algo muy importante para Málaga, algo único en España, y lo ha conseguido ya incluso antes de inaugurarlo, porque la expectación es máxima. En Pamplona, en un foro tan significativo como es la Universidad de Navarra, en unas jornadas sobre museos, con Málaga como protagonista por cierto, un buen tanto por ciento de los asistentes lo primero que te preguntaban al ver el origen 'malako' era por el «teatro de Banderas», como lo conoce todo el mundo, y acto seguido te daban la enhorabuena o simplemente no tenían reparos en reconocer su envidia por no contar con un paisano como el nuestro. Eso da idea de lo que va a suponer el Teatro del Soho, esa cuna donde 'papá' Banderas cuida a su hijo artístico, a su gran obra, con una enorme ilusión y una ambición sin límites, que ya toma forma y cuerpo y que abrirá en noviembre. Y ya que estamos hablando del tema permítanme una acotación final: no estaría mal que algún que otro concejal de la anterior legislatura pidiera humildemente perdón por su posición en torno al proyecto inicial del actor. Sería, ni más ni menos, simplemente, una cuestión de justicia. «No es una tumba, es una cuna». Genial. Banderas&Málaga: suma y sigue.