LA CUARTA DE 'THE AFFAIR'

MIKEL LABASTIDA

Estrenada en 2015 'The Affair' llamó la atención por su particular planteamiento. Trazaba un relato que ya habíamos visto cientos de veces en la pantalla, el romance que vive una pareja, atrapados ambos en matrimonios que no funcionan, por motivos bien diferentes. La novedad en este caso estribaba en que cada capítulo se dividía en dos para plantear la misma historia desde puntos de vista diferentes, el de Noah (escritor frustrado por depender económicamente de sus suegros que se refugia en un romance extramarital veraniego) y el de Alison (camarera que trata de superar la pérdida de su hijo y se deja llevar por la pasión ofrecida por un turista ocasional). Más allá de la propia aventura y de las consecuencias que acarreaba, 'The Affair' trazaba un interesante retrato de las formas en que los humanos tratamos de huir de nuestros miedos y fracasos y de la capacidad para enredarnos en nuestras propias telas de araña. A la serie le llovieron elogios y premios, que le garantizaron su continuidad en una segunda temporada en que se ampliaron voces y vivencias, permitiendo también que descubriésemos la mirada de los grandes perjudicados de la historia, Helen y Cole, las respectivas parejas de los protagonistas del romance.

Podrían haberse quedado ahí y 'The Affair' habría permanecido en la memoria como un acertado experimento sobre las relaciones humanas. Pero los productores quisieron más y en la tercera temporada introdujeron nuevos personajes que abrieron frentes y horizontes. La temporada, demasiado centrada en Noah y en sus propios fantasmas, pecó de irregular y apeó de la serie a muchos seguidores, que por tanto no han visto en los últimos meses la última tanda de episodios (la cuarta) emitidos. Y es una pena porque 'The Affair' se rinde esta vez a sus personajes perdidos, atrapados en sus dudas y temores y con la necesidad constante de huir para no asumir sus realidades. Y ahí gana enteros, explorando esa edad complicada entre los 40 y 50 años en la que se supone que se alcanza la plenitud pero en la que el desasosiego no cesa. Nunca es tarde para volver a una serie. Y 'The Affair' lo merece.

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