Credibilidad frente a extremismos

Necesitamos hombres y mujeres que asuman el cargo institucional como un servicio a la sociedad

PEDRO MORENO BRENES

Las urnas han hablado en Andalucía y salvo que se demuestre un pucherazo (que no es el caso) los 109 diputados del Parlamento son los legítimos representantes del pueblo de Andalucía. Estos resultados no me gustan nada ya que el rechazo a 36 años de gobierno del PSOE ha pasado por la irrupción de la ultraderecha, hasta ahora marginal en nuestro país. Las razones para rechazar a Vox no son imaginaciones injustificadas, se basan en su programa y el pasado domingo las expliqué en esta columna y a ellas me remito. Me preocupa que para castigar a los partidos tradicionales y sus prácticas casi 400.000 andaluces se echen en brazos de los que no creen en la democracia, pero la inquietud no puede llevar al alarmismo. Vox, con más o menos fuerza, tendrá que respetar la CE y las leyes y ante cualquier atisbo de vulneración de la mismas tendrán que responder ante los tribunales en los mismos términos que se les ha exigido a los que se saltaron a la torera la Carta Magna en Cataluña. No quiero un derecho penal de autor sino uno de hechos, para todos, también para Vox. El mejor antídoto contra los extremismos es prestigiar la política y proteger nuestro marco constitucional y legal. A todos los que apostaban por derribar el 'régimen del 78', a todos los que me llamaban fascista por decir que en una democracia cumplir con la ley no es una opción sino una obligación, ahora hay que recordarles que la garantía de que la extrema derecha envalentonada no cometa ninguna tropelía son precisamente esas leyes 'burguesas', esa Constitución 'caduca', esos jueces 'reaccionarios' y esa policía 'represiva'. Espero que algunos dirigentes de Podemos analicen que con el populismo se encienden llamas que a veces prenden cuando menos se lo esperan.

La política en una cuestión de todos, sin exclusión, y continuar con una campaña de desprestigio, mezclando corruptos con la inmensa mayoría de personas decentes, es un grave error y una enorme injusticia. No apoyo el relativismo ideológico: la confrontación democrática es positiva, el contraste de ideas y soluciones distintas nos involucra en la política porque nos sentimos representados en tal o cual posición. No es lo mismo la izquierda que la derecha, aunque no hay necesidad de fracturas irreconciliables con insultos, crispación y diálogos de sordos. Puede que las listas abiertas no sean la panacea, pero su implantación ayudaría a que la coherencia, el reconocimiento social y la credibilidad fundada en una vida de trabajo y compromiso cívico sean valores esenciales a la hora de elaborar una candidatura electoral. Hace falta representantes políticos con pasado y futuro distintos al cargo a desempeñar, con profesión u oficio, con trayectoria humana, vital y laboral. Necesitamos hombres y mujeres que asuman el puesto político institucional como un compromiso de servicio a la sociedad y con fecha de caducidad para no convertirlo en su modus vivendi. Y los necesitamos ya, 2019 está a la vuelta de la esquina.