Cordones

ROSA BELMONTE

Le faltó tiempo a Moreno Bonilla en su discurso de investidura para pedir diálogo en Andalucía «sin cordones sanitarios» (por Vox, claro). La expresión no es nueva pero sí cansina. Parece que fue Clemenceau quien la acuñó en 1919 como metáfora de contención ideológica (quería defenderse del comunismo). En su origen, era la barrera para evitar que se propagara una enfermedad infecciosa. Volvemos al significado original con esa gente que se niega a poner vacunas a sus hijos y, encima, pretende llevarlos a una guardería. «Olvidan los derechos de los demás, ya que entienden que su derecho a asistir a una guardería es superior al derecho a la salud del resto de niños». Es parte de la sentencia de la juez que ha avalado la decisión de un ayuntamiento que se negó a matricular al niño no vacunado en un centro municipal. Que lo lleven donde la madre y la hermana de Ben-Hur. Las vacunas y los juzgados son un cordón sanitario contra la barbarie.

 

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