La contrarreforma educativa

La separación por sexos es similar a la segregación por raza o procedencia y no hace más que aumentar los prejuicios existentes y la inequidad

La contrarreforma educativa
DIEGO MOLINA COLLADOSecretario General de la Federación de Enseñanza de CC OO Andalucía

Para los que defendemos la educación pública como garante de la equidad, como el eje vertebrador del acceso al derecho universal y gratuito a la misma, y a un aprendizaje común, no discriminatorio (integrando por igual a todas las personas independientemente del estatus socioeconómico de su familia) y, por supuesto, garantizando una igualdad de resultado (al posibilitar rendimientos similares entre el alumnado de distinto género y procedentes de clases sociales y culturas diferentes –función de integración e inclusión social–), para los que defendemos, digo, este postulado, la contrarreforma educativa de Vox/PP/Cs viene a impulsar todo lo contrario, al proponer entre otras cuestiones la educación diferenciada y el distrito único.

La educación 'diferenciada' no es sino un moderno eufemismo para evitar mencionar a las claras a la educación 'segregada por sexos', algo que abundó mucho en tiempos pretéritos, cuando la educación gratuita y universal no era sino un sueño. Cuando las sociedades y los sistemas educativos han evolucionado y avanzado, han tendido a llevar a la realidad dos principios básicos: la gratuidad en la universalidad y la coeducación o educación mixta. En nuestro entorno europeo el denominador común es la enseñanza mixta y no la segregada. Lógico pues que la flamante ultraderecha andaluza, que es de todo menos europeísta, desee y haya impuesto a sus socios que vayamos hacia una educación segregada.

La separación por sexos es similar a la segregación por raza o procedencia y no hace más que aumentar los prejuicios existentes y la inequidad. Compartimos la opinión de Marina Subirats cuando dice que «Educar separadamente solo tiene sentido si se parte de la idea de que cada sexo ha de tener una distinta función social, y, por lo tanto, de que mujeres y hombres no deben gozar de las mismas posibilidades, una educación separada lo que hace es fomentar los viejos estereotipos de la división sexual tradicional, que hoy no tiene sentido. Hombres y mujeres estamos llamados a compartir la vida, y para ello es mucho mejor una educación conjunta que permita que se conozcan desde siempre, y más ahora que en muchas familias hay un solo hijo o hija».  ¿Es para conseguir lo contrario para lo que han acordado PP y Vox su propuesta sobre la extensión de la educación diferenciada, que pretenden llevar a los centros públicos? ¿No es una clara definición de sus intenciones reales sobre la falta de igualdad entre hombre y mujeres? Si Fernando Esteso ya ridiculizaba hace años el «los niños con los niños, las niñas con las niñas», la potenciación de la educación diferenciada nos parece una regresión temporal.

De especial gravedad es también el apartado 14 del acuerdo PP/Vox que compromete la eliminación de las zonas educativas a efectos de escolarización. En primer lugar, desde la perspectiva estrictamente legal, entendemos que tal actuación supondría el incumplimiento de lo dispuesto en el artículo 84 de la LOE, que trata de la admisión del alumnado en los centros públicos y concertados, y más específicamente en su apartado 2, que fija como uno de sus criterios la proximidad del domicilio o lugar de trabajo, por lo que entendemos que supondría un incumplimiento de la normativa general.

Pero también hemos de oponernos a la luz de los resultados prácticos de esas decisiones. El ejemplo de la Comunidad de Madrid, donde se han suprimido las zonas, ha sido nefasto. Ha afectado gravemente a la inclusión educativa, uno de los principios básicos de la Educación, incrementado aún más la existencia de centros gueto –que ya castigaba especialmente a los centros públicos– y trastocado gravemente las posibilidades de escolarización para muchas familias en su centro más próximo hasta el punto de tener efectos graves sobre la movilidad en la ciudad. Si a ello se suman las 'percepciones voluntarias', ha supuesto que, en muchos casos, más que la elección escolar de las familias, sea la selección del alumnado por parte del centro. ¿No es esto lo que se pretende en realidad bajo la apelación al derecho de los padres a elegir libremente el centro con la eliminación de la zonificación: romper la igualdad y facilitar la elección solamente a las personas con mayor capacidad económica?

 

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