Se van contentos

Una adorable familia francesa lleva 48 años visitando la ciudad

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

El Ayuntamiento de Málaga, en un acto que recordaba de manera irremediable al setentero premio al 'turista un millón' que resultó tan castizo, le ha dado un merecido reconocimiento a los siete miembros de una adorable familia francesa que lleva 48 años visitando la ciudad. La primera llegada de Ghislaine Fontaine a Málaga, que sirvió de detonante de tantos acontecimientos vitales de mayor o menor importancia en la vida de toda su familia, se produjo en 1971. Desde entonces, tres generaciones han venido a disfrutar de nuestra ciudad «tres o cuatro veces al año».

Aunque no sea un número redondo, 48 años viniendo en dos o tres ocasiones a Málaga nos da un arco que va de las 96 a las 144 asistencias. Seguro que fueron más de cien las veces que han pasado estos señores por el aeropuerto, que es seguramente uno de los mejores lugares que tiene la ciudad. Estos turistas de la repetición han visto cómo ha cambiado todo en estos últimos años tanto como cualquiera de nosotros. Uno podría pensar que les habría salido más a cuenta quedarse a vivir aquí, como hacen los británicos atascados en la época de las colonias, pero entonces, si se instalaran aquí, la familia francesa perdería la bellísima condición de visitante, de flâneur, de turista entendido al fin y al cabo que no es uno de estos 15.000 cruceristas que van a pisar Málaga solo durante la Feria, sino disfrutones de un turismo de inmersión.

Unos celebran que vienen y otros celebran que se van. Conozco a alguien que ha ido 52 veces a Nueva York, una cifra que en su momento me pareció exagerada, y allí en lugar de reconocerte en el Salón de los Espejos, que es un lugar precioso para cualquier reconocimiento, te dejan parado en la aduana 2 horas para preguntarte a qué vas, si conoces a alguien o dónde te quedas, todo ello bajo la incómoda sospecha de terrorismo o de narcotráfico flotando en las miradas de los agentes. Aquí me acuerdo de Medina Azahara, no de la ciudad palatina sino del grupo de música de rock andaluz cuya gira estadounidense tuvo que ser suspendida porque en el formulario ESTA, el test que les hacen rellenar a todos los que quieran pisar esa tierra que por otra parte fue fundada por inmigrantes, respondieron de forma afirmativa a la pregunta: «¿Alguna vez cometió fraude o mintió para obtener o ayudar a otros a obtener una visa o entrada a Estados Unidos?». Anularon todos los conciertos por culpa de esta historia que se parece más a un 'lost in translation' o a 'despiste informático' que a un verdadero acto de mala fe. Nosotros a los Fontaine les hemos dado un escudo de la ciudad, material institucional y parafernalia turística que me gusta imaginar carente de folletos, porque quedaría ridículo o redundante intentar venderle un producto servicio a alguien que ya lo ha comprado. Y ha quedado claro que esta familia se va a ir de Málaga contenta. Seguro que vuelven.