Una consejería familiar

Si se hubieran materializado las propuestas de Vox, en Andalucía habría que haber aplicado el 155

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

Lo mejor que se ha podido hacer en los hogares andaluces esta semana con el texto programático de Vox ha pasado seguro por limpiar ventanas, ejercer el reciclaje o encender chimeneas. La aspereza de su texto no invitaba sin embargo a hacer lo que siempre es recomendable con los panfletos ultras, que es dedicarlo a tareas más relacionadas con la higiene íntima y el cuidado personal. No pasa nada, ya estamos acostumbrados a todo esto porque, a fin de cuentas, el empleo de los programas que sacan los partidos como papel higiénico es algo que se lleva haciendo en España desde que empezó con esta democracia.

La propuesta de la ultraderecha es como una broma cuyo texto coquetea con bulos, como asumir que en Andalucía hay subvenciones para inmigrantes ilegales cuando es falso, o con las típicas trampas de la derecha, como prometer una bajada de impuestos generalizada sin explicar lo que ello supondría para los servicios públicos (ahora que hablamos de ir al baño). En general, el programa de la ultraderecha para Andalucía es un disparate de texto que pasa por locuras basadas casi todas en el absurdo. Como pretender eliminar la administración inútil pero proponer dedicar más dinero público a promover actividades tan anacrónicas y minoritarias como los toros o la caza. En esta Andalucía ideal acabaríamos encontrándonos con un director general de taxidermia. Y, por supuesto, negar que, entre los abusos sexuales, los asesinatos, el acoso y el maltrato doméstico, nuestra sociedad sufre el azote de una violencia muy concreta ejercida por el hombre hacia la mujer, parecida a la discriminación que todavía sufren personas homosexuales y 'trans', es estar totalmente de espaldas a la realidad.

La propuesta más graciosa de todas es la de crear una Consejería de Familia, y que sea un organismo independiente de los demás. Los de Ciudadanos han saltado pronto a decir que era idea suya, aunque la quieren integrada en otra organización consejera. Semejante tontería ha hecho tambalear el pacto de la derecha, basado sobre todo en eliminar lo que ellos entienden que sobra de la Administración y hacerla más útil y más eficaz. Plantearse dedicar una Dirección General de Guarderías con sus delegaciones es un paso atrás en su propuesta, pasando por alto la impresión de que esta supuesta consejería suena más a movida ideológica que a otra cosa.

Por supuesto, los de Vox no son tontos. Ellos mismos saben que su carta a los Reyes era imposible de aprobar en ninguna parte. De hecho, si se hubieran cumplido todas las propuestas de Vox, en Andalucía habrían tenido que aplicar el artículo 155 de la Constitución. Es una renuncia a la autonomía pero que, al mismo tiempo, propone asuntos en competencias que pertenecen al Estado. Como una consejería familiar. Otra locurilla.