El compromiso medioambiental

Es más necesario que nunca que se trabaje para garantizar la transparencia y que el Gobierno ponga en marcha un observatorio de residuos, que aune metodologías

El compromiso medioambiental
José Ibarrola
ÓSCAR MARTÍNConsejero delegado de Ecoembres

El cambio climático es un hecho. Sus consecuencias son devastadoras y afectan a cada uno de los seres humanos del planeta. La situación, lejos de mejorar, parece que se va agravando. Así lo reflejan los datos conocidos esta misma semana de un estudio realizado por el prestigioso Instituto Max-Plank de Alemania. Entre otros datos, se ha detectado que la contaminación del aire causa ya 790.000 muertes al año en Europa y 8,8 millones en todo el mundo.

Ante este desolador contexto, era de esperar que se alzaran cada vez más voces exigiendo medidas urgentes para abordar el asunto con la importancia que merece. Y una de ellas llegó pisando fuerte. Greta Thunberg, una estudiante sueca de 16 años, se armó de valor y reivindicó ante el Parlamento de su país un plan de acción que luchara contra el calentamiento global.

El gesto de una adolescente ha servido para remover conciencias y, lo que empezó como una acción individual, se ha convertido en un movimiento global. Un problema que la sociedad reclama que se afronte de cara, y así lo harán notar este viernes 15 de marzo en más de 89 países de todo el mundo, cuando millones de personas participarán en la huelga estudiantil contra el calentamiento global.

Esta es una de las muchas pruebas que dejan claro que los ciudadanos no miran para otro lado. Ellos son los que demandan, cada vez más, políticas medioambientales efectivas en todos los ámbitos: desde la movilidad a la energía, pasando por la reducción o el reciclaje.

La labor de las organizaciones y en especial de las que como Ecoembes trabajan por el medioambiente es ir de su mano. Todos –desde las administraciones públicas al sector privado, pasando por los grupos políticos y las organizaciones civiles– deberíamos hacer un trabajo de escucha activa para aportar soluciones y siguiendo el ejemplo de Greta Thunberg, construir.

Porque es un hecho que las acciones de todos suman. Siempre que se basen en la colaboración y la transparencia. Las cifras de reciclaje en nuestro país, en concreto de los envases que reciclamos en casa, son un claro ejemplo. Hoy en día nadie podría imaginarse cómo sería nuestra realidad sin contenedores de colores. Pero si echamos la vista atrás, tan solo hace 20 años que aparecieron los primeros contenedores amarillos y azules, y por aquel entonces apenas reciclábamos un 5% de estos residuos.

Detrás del 77,1% de envases que actualmente reciclamos está el trabajo colaborativo de toda una sociedad que lleva 20 años remando codo con codo (empresas, ciudadanos, organizaciones civiles…) y la involucración de más de 8.000 administraciones locales españolas, que no solo se encargan de prestar el servicio de recogida y selección de esos residuos, sino que también ejercen de fuente y reportan los datos a la Unión Europea y Eurostat. Un proceso en el que la innovación juega un papel clave y en el que la trazabilidad está garantizada por más de 14.000 auditorías y controles de calidad que se realizan anualmente.

En este sentido, nos parece una irresponsabilidad la aparición de informaciones que confunden contextos y se basan en ensaladas de estadísticas para echar por tierra el reciclaje. No podemos provocar que los ciudadanos dejen de lado este hábito porque acabaremos ahogados en la basura, y en el plástico que tanto nos preocupa. Somos muchos los millones de personas que sí reciclamos, y no solo se está poniendo en cuestión nuestro esfuerzo sino el trabajo de toda la sociedad española, en especial los ayuntamientos, que han hecho mucho para que el reciclaje exista en nuestro país.

Por eso, es más necesario que nunca que se trabaje para garantizar la transparencia y que el Ministerio de Transición Ecológica, tal y como ya se solicitó formalmente en 2014, ponga en marcha un observatorio de residuos que aúne metodologías y haga una foto de la situación de cara a las nuevas regulaciones que están por venir.

Solo así podremos poner el foco de atención en que todos tenemos un objetivo común: conseguir un planeta lo más sostenible posible. El esfuerzo que cada día realizan los ciudadanos consumiendo de manera responsable, reciclando o ahorrando recursos, entre otros, contribuye a la lucha global contra el cambio climático. Y no merece ser despreciado.

Aprovechémonos de aquello que somos conscientes que funciona, nos jugamos mucho en materia de medio ambiente e ir sobre seguro es un acierto. Seamos responsables y consecuentes, apostemos por proyectos que se asientan sobre una representación estadística que confirma su efectividad y a la vez, hagamos un esfuerzo por perfeccionar sus puntos más débiles. Solo así podremos dar respuesta a la denuncia social de ciudadanos que, como Greta Thuberg, tienen claro que no hay un planeta B y es responsabilidad de todos cuidar el que tenemos.

Nada es perfecto, todo es susceptible de mejora, pero partir de una buena base y unos principios sólidos nos allanará mucho el camino. Además, el tomar como referencia las peticiones de los ciudadanos será otro gran acierto. Por eso, la conjunción de estas dos premisas, aprender de la experiencia y escuchar a las personas, es garantía de éxito en materia medioambiental.