Coger una copa

ROSA BELMONTE

Para 'La librería', Coixet necesitaba una actriz que supiera coger los libros, olerlos, tocarlos. Emily Mortimer era perfecta. Se había criado entre libros con su padre, John Mortimer. Lo que parece fácil no siempre lo es. La naturalidad en unos es afectación en otros. Afectación paleta. Arturo Fernández decía, sobre la alta comedia en el teatro, que no todo el mundo sabía coger una copa o sentarse en un sofá. Él sí. En sus 90 años ha tenido tiempo de demostrarlo. Hasta que en abril dejó las representaciones. Una puede recordar su «¡Chatina!» o «¡La leche!» de 'La casa de los líos' (cuando las audiencias eran muy millonarias). O a su Felipe el Postinero de 'La tonta del bote'. Pero también su 'Truhanes' con Rabal. Y 'Ensayando don Juan' de Boadella. «A todos vosotros os gusta lo cutre porque os parece más moderno», decía a los jóvenes que montaban la obra en la ficción teatral. Hasta Pablo Iglesias lo ha elogiado. De galán a galán.