Carta a un grafitero

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

La escultura en homenaje a Emilio Prados en El Palo ha vuelto a aparecer repleta de pintadas. La más recurrente es un nombre, Anuel, que hace sospechar que la autoría del graffiti corresponde a un joven rebelado contra su propia inicial o, según una teoría menos elaborada, contra las consonantes bilabiales. Curtido como estoy en series policiales, y a falta de que el Ayuntamiento actúe, decidí desarrollar una investigación casera pero enérgica que comenzó, como la búsqueda de cualquier síntoma para obtener autodiagnósticos fatales, en Google. Resulta que Anuel es un cantante puertorriqueño de reggaeton que acompaña su nombre de una doble 'a' mayúscula. En el graffiti también aparece ese apellido artístico, AA, que inicialmente y por error asocié a Alcohólicos Anónimos. Pero no cabía duda. Se trataba de un tributo a Anuel AA, cuya existencia yo desconocía hasta entonces. Comenzaba a cobrar fuerza la teoría de que el dibujo no fuese un acto vandálico, sino una reivindicación cultural.

La primera norma de estas investigaciones, al menos en la ficción, consiste en pensar como el asesino; como el supuesto vándalo, en este caso. ¿Qué quieres decirnos, admirador de Anuel AA?, ¿qué camino hacia la luz tratas de abrirnos a quienes, ignorantes jurásicos, respetamos a Prados, poeta y editor, sin haber reparado en el reconocimiento que merece tu cantante favorito? Indaguemos en la figura de Anuel en busca de méritos que justifiquen el atropello a una de las voces más poderosas del 27. A simple vista, el dato biográfico más impactante de este puertorriqueño es su condena a 30 meses de prisión por posesión de armas. No hay que dejarse llevar por los prejuicios, me digo; aunque no pasó por la cárcel, también Prados fue relegado al ostracismo. El poeta malagueño, que enseñó a leer y escribir a pescadores y vecinos de El Palo, profundamente comprometido con los colectivos sociales más desfavorecidos, murió en el exilio. Tal vez Anuel sea, como él, otra víctima. Pero ni rastro de algo que sea digno de elogio en la trayectoria de este cantante, que tiene entre sus referentes al narcotraficante Pablo Escobar y canta letras como: «Brindemos por todo el dinero que hacemos. Brindemos por los carros que tenemos. Brindemos por los cuadrados que vendemos y todas las babys a las que metemos». Así que, querido grafitero de cuarta, cuando vuelvas a sentir el impulso de rendir homenaje a tu ídolo menguante, pálpate el cuerpo hasta encontrar algún orificio donde tatuar su nombre (con el tiempo me agradecerás que no sea visibe, créeme) y respeta a nuestros poetas.

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