El carricoche

ROSA BELMONTE

Begoña Villacís se vio alcaldesa de Madrid igual que Albert Rivera se vio presidente del Gobierno. Pero en la política también hay giros inesperados. A Rivera se le cruzó la moción de censura del más listo Sánchez y a Villacís el buen resultado de Martínez-Almeida y Vox. El éxito de 'Chernobyl' tiene el peligro de que políticos y analistas metan la serie en cualquier discusión sobre mentir, como hace tiempo paso con 'Borgen' (la posibilidad de que gobierne cualquiera que no haya ganado). Y a eso hemos vuelto. Villacís quedó tercera, pero da igual. Villacís, que se hizo un Bescansa, llegando a su reunión con el PP empujando el carricoche de su hija, reprocha que el PP sólo quiera «hablar de sillones» en lugar de programas. Pero tanto Villacís como Martínez-Almeida quieren el sillón grande. Cuando Rivera habla del bien de España (o de donde sea) te tienes que reír. Se trata de poder, que ahora es sinónimo de sillón. O de carricoche.