El camino correcto

ROSA BELMONTE

A Sviatoslav Richter no le gustó tocar el piano hasta los 50 años. Lo odiaba. Se lo contó a una alumna que tuvo la suerte de recibir clases del genio ucraniano. Una vez en Albacete, cerca de los 80, dijo a quienes lo habían contratado que estaba siendo uno de sus mejores conciertos. Otra vez, también mayor y disfrutando, sacó el Steinway del camión y tocó en un campo de trigo de Touraine para dos aldeanos franceses. Mari Paz Corominas, nadadora olímpica que fue finalista en México 68 y que a los 65 ha cruzado a nado el estrecho de Gibraltar (marnatón, le llama), coincidió en la universidad de Indiana a la que fue a estudiar con Mark Spitz. Dice que lo que menos le gustaba en el mundo era entrenar y que su preparador lo perseguía con un cinturón hasta que lograba tirarlo a la piscina. Me gusta pensar que haciendo cosas que no te gustan también puedes estar en el camino correcto. Aunque a lo mejor hace falta ser un genio. No un mindundi.

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