Camarón Rosalía
La música excava en el alma. Nace de una herida profunda. Convierte el dolor en belleza. Camarón y Rosalía, un mismo milagro. El de la ... isla de San Fernando abrió una puerta que no existía. Grabó un disco extraño para su tiempo y aceptó que el duende podía ir de la mano de un bajo eléctrico, de versos de Lorca y de la mano de Ricardo Pachón. Cuando se publicó 'La leyenda del tiempo' en 1979 fue casi un sacrilegio doméstico. Los puristas devolvían el vinilo a la tienda porque «eso no era flamenco».
José Monge no componía, pero tenía una brújula sobrenatural. Sabía qué texto, qué armonía y qué quejío servían para que su voz sonara más honda. Su genio no estaba en escribir sino en encarnar. Su disco fue tan perturbador porque no le importó retar a la tradición para que no se fosilizara.
Rosalía llega a su universo musical desde otra orilla. Ella sí escribe, produce y es responsable de la mayoría de su trabajo creativo. No parte de una memoria de tablao sino de una biblioteca de músicas. Ha escuchado reguetón, neoperreo, flamenco viejo, electrónica berlinesa, villancicos catalanes y Saoko; y los ha puesto a convivir. Su nuevo disco 'Lux' no es un capricho de estrella, es una catedral de música. Camarón desafió un canon que lo había elegido, ella escribe los nuevos mandamientos de la música.
Los dos, cada uno en su década, han hecho lo mismo. Sorprenden a los que los habían canonizado demasiado pronto. Camarón molestó al flamenco ortodoxo; Rosalía incomoda a los que querían que repitiera su música hasta el agotamiento. Los dos se negaron a convertirse en su propia estatua. Conviene decirlo sin miedo, es muy difícil arriesgar cuando ya se es grande. Camarón tuvo contra sí al purismo andaluz; Rosalía tiene en frente al algoritmo, a los fans que piden lo de siempre y a un mercado que premia la repetición. Aun así, ha elegido el camino más difícil, el de la artista que se debe primero a la obra y después al público. En este disco la profundidad de la letra precede a lo monumental de las melodías. Dios la ha premiado.
He tenido la suerte de conocer a un hombre que adelantó al flamenco por la izquierda y ahora descubro a una mujer que hoy adelanta al pop por la derecha. Los dos entendieron lo mismo, que la tradición solo respira cuando alguien se atreve a abrir su ventana. Rosalía no traiciona nada con 'Lux', está haciendo lo que hizo Camarón entonces, recordar que la música no es un museo, es el alma en carne viva.
Como dejó escrito Charles Baudelaire, «hay que ser sublime sin interrupción».
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