SE BUSCAN CHIVATOS

Todos los grupos del Ayuntamiento de Málaga quieren montar un ejército de delatores para detectar viviendas turísticas sin registrar

Javier Recio
JAVIER RECIOMálaga

Todos los grupos del Ayuntamiento de Málaga quieren tener un ejército de delatores para luchar contra el que parece que es el gran mal de la ciudad: las viviendas turísticas. Se buscan chivatos para que digan que su vecino alquila su casa y no paga por esos ingresos en el IRPF. Como si eso fuera tan fácil. ¿Quién sabe lo que paga el de enfrente de tu puerta en impuestos? Porque yo no lo sé, ni me interesa. Siempre se ha dicho que la envidia es uno de los principales pecados de los españoles, de ahí que las administraciones quieran aprovecharse de esta condición innata para descubrir a los 'malvados' propietarios que alquilan sus casas y no pasan por caja. Ojo, que está bien que todo el mundo cumpla con sus obligaciones tributarias. El problema es quién controla e inspecciona eso. No soy partidario de poner una gorrilla a los ciudadanos para que ejerzan su labor de policía o de agente del orden público tributario. Eso de señalar a los vecinos suele acabar muy mal, porque se pueden aprovechar para ajustar cuentas o rencillas pendientes. Salvando las distancias, no hay que irse a los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial cuando se señalaban a los judíos para darnos cuenta de los peligros que entrañan este tipo de situaciones. En estos días se puede observar cómo los indepes marcan las casas y los coches de los políticos españolistas en Cataluña. Eso está pasando. Y ya se están produciendo los primeros roces entre vecinos. Por ahí se empieza para acabar con la convivencia. Pues salvando las distancias, aquí se está creando un peligroso caldo de cultivo contra los propietarios de las viviendas turísticas, que están cada vez más demonizadas. El portavoz de IU-Málaga para la Gente, Eduardo Zorrilla, que fue quien impulsó la medida, argumentó que hay que apostar por los hoteles que son los establecimientos que realmente dan trabajo y generan beneficio para la ciudad. Es cierto que generan más puestos de trabajo. Aunque las viviendas turísticas también están provocando que estén surgiendo negocios alrededor de las mismas, como por ejemplo, las empresas que se dedican a su limpieza, a gestionar la entrega de llaves o a las consignas de los ya archiconocidos 'trolleys', que es cierto que generan mucho ruido por las calles. A lo mejor hay que ir pensando dentro de la autonomía municipal en ir cambiando cuando procedan los materiales utilizados en las aceras para enmudecerlos. Quizá los hosteleros no estén muy de acuerdo en relación a lo comentado de los beneficios, porque está comprobado que comen y cenan más en bares y restaurantes los turistas alojados en este tipo de viviendas que los de los hoteles. Que le pregunten a los chiringuiteros de Torremolinos cuántos clientes de hotel van a cenar a sus locales en pleno mes de agosto. Se le olvida al bueno de Zorrilla, que empieza a ser un clásico en estos repasos (siempre desde el aprecio personal que le tengo), el dinero que ingresa el Estado por estos alquileres. Porque no se puede dar por sentado que todos son defraudadores de Hacienda. Estaría bien saber si fuera posible cuánto ha aumentado la recaudación en Málaga en la casilla de rendimientos del capital inmobiliario. O sea, lo que se recauda en el IRPF por los alquileres, para que todos nos entendamos. Ese dinero se utiliza después para pagar servicios básicos como educación o sanidad. No se debe caer en la trampa de considerar que los negocios no son bien vistos si no tienen que pagar también una tasa al ayuntamiento o a la comunidad autónoma de turno. Es un error seguir machacando a esta gente que se ha jugado su dinero reformando y rehabilitando casas que estaban literalmente en la ruina. Por supuesto que deben pagar sus impuestos, como todo el mundo. Que se persiga, pero por los cauces y a través de la autoridad competente. Que no se den alas a los chivatos. Que eso está demostrado que siempre acaba mal.

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