Las 'buenas familias'

Ana Barreales
ANA BARREALES

Lemia es una joven que hace Criminología en Málaga y que como miles de estudiantes tiene que buscarse un alojamiento para el próximo curso. Una tarea compleja con la subida de los alquileres. Además del precio y de ser estudiante tiene otra dificultad añadida: se apellida Ahmed y su familia vive en el barrio de Príncipe en Ceuta. Los caseros sabían que es una zona con un elevado índice de delincuencia y se negaron a tenerla como inquilina por eso y por sus apellidos. Lemia contó su caso como desahogo en redes sociales y su historia se hizo viral.

Es posible que algunos, de entre los miles que le dieron a 'me gusta' en su comentario ,tampoco le hubieran alquilado el piso, pero así es el mundo virtual, que muchas veces se rasca un poco y debajo de la capa de postureo no hay absolutamente nada.

Eso hizo que muchos medios de comunicación contaran su caso y le pusieran cara. Es probable que si los que se negaron a alquilarle el piso la hubieran conocido en persona (es una chica muy guapa y con buena presencia) se les hubieran pasado los temores, lo que no deja de ser otra opinión preconcebida para los que no tengan ese aspecto. Los prejuicios no siempre perjudican al mismo, aunque siempre son injustos y demuestran ignorancia. Hace años algunas ofertas de trabajo requerían 'buena presencia' a los (sobre todo a las) aspirantes. Ahora no lo dicen, pero la requieren más si cabe.

Esta semana un juez americano pedía indulgencia para un adolescente acusado de violar a una chica de su edad porque «era de buena familia». Y lo hacía a pesar de que él había estado haciendo circular el vídeo de contenido sexual en el que aparecía con la joven. El juez Troiano argumentaba en su defensa que el joven era «claramente un candidato» a una buena universidad y 'regañó' a la Fiscalía por no advertir a la denunciante que presentar cargos arruinaría la vida del muchacho.

Siempre me ha resultado muy curioso el concepto de 'buenas' y 'malas' familias, pero creo que tiene poco que ver con la ética. Las primeras son las que tienen pasta y viven de cara a la galería como 'se espera' de ellos. Sería interesante que el juez explicara qué pueden esperar de la justicia unas y otras.

Claro que los prejuicios no son sólo para los que tienen un expediente inmaculado. Hay otros que, además de nacer con poca suerte, les impiden mirar al futuro con esperanza y cambiar de vida. Y en esos probablemente es en los que más caemos todos y los que resultan más limitantes para quienes los sufren.

Outhman Beda tuvo la suerte de que alguien creyó en él a pesar de su origen y su pasado. Llegó a España en los bajos de un autobús, pasó por un centro de menores en régimen cerrado y ahora, a los 24, se va a convertir en el primer joven extutelado de Málaga Acoge que llega a la Universidad. Hay esperanza.