EL BUEN PASTOR, ICONO ENTRAÑABLE

IGNACIO NÚÑEZ DE CASTRO

Dominica del Buen Pastor y Jornada por las vocaciones. Quienes oían a Jesús conocían la tradición del profeta Ezequiel. El buen pastor no huye ante el peligro, vela por las ovejas, las llama por su nombre, busca la oveja perdida, pone sobre sus hombros a la herida y no se apacienta a sí mismo. El profeta anunciaba cómo debían de ser los dirigentes de Israel, con una imagen muy bella y comprensible para un pueblo de campesinos. El icono entrañable del Buen Pastor, cargando sobre sus hombros la oveja perdida, se representó desde los primeros tiempos del cristianismo. El Buen Pastor hoy nos habla sobre cómo deben ser sus ovejas: las que escuchan su voz, conocen su acento y le siguen. Escuchar la palabra y conocer a la persona, en el lenguaje bíblico, significan creer y encontrarse en intimidad. Él entrega su vida por ellas y además les da, por encargo del Padre, la vida eterna de tal manera que nadie podrá ya arrebatarlas de su mano. Esta imagen nos es familiar en la Iglesia. Llamamos pastores a los obispos, párrocos y sacerdotes, quienes velan por nosotros y siguen el rastro de su rebaño, cuando las ovejas se les dispersan» (Ez 34, 12). Hoy también nuestro mundo conmueve a Jesús: «Y viendo a la multitud, se conmovió por ellos, porque andaban maltrechos y postrados, como ovejas sin pastor» (Mt 9, 36). Pidamos al Señor por las vocaciones de sacerdotes que «huelan a oveja» (Papa Francisco).