Que se besen

Rivera, Villegas y Marín, a la hora convenida el día D, han salido en tromba a romper con el PSOE por un 'quítame ya esas pajas', como si todos fuéramos tan simples y elementales como las amebas

JOAQUÍN L. RAMÍREZ

Los tiempos cambian y deportes como el boxeo no son lo que eran. En los años 30, 40, 50 y más, peleas muy esperadas y pronosticadas como épicas decepcionaron finalmente a los aficionados por la falta de agresividad de los púgiles en el ring. La mayor parte de esas ocasiones se trató de tongo: la pelea estaba amañada. En un mundo mucho más pequeño que el de ahora, el boxeo arrastraba montañas de dinero, sobre todo en las apuestas. Así, cuando dos boxeadores exhibían con exceso el baile de piernas y amagaban una y otra vez con sus puños pegando poco y flojo, el público entendido gritaba «que se besen» -ya que no peleaban-. Y es que en la vida, de la realidad a la comedia, se pasa a veces con sutileza o sencillamente para engañar a los testigos.

En la política andaluza, los socios parlamentarios Díaz y Marín han constituido una coalición que ha funcionado como una auténtica unidad en pensamiento, palabra y obra, tal y como pactaron. Curiosamente, después de algo más de treinta y seis años de gobierno ininterrumpido del PSOE andaluz, la nueva política alumbró un socio para apuntalar el dominio sempiterno de los socialistas en el sur de España. Son paradojas, ya que venir a regenerar y apoyar a los de siempre para perfeccionar su mayoría o completarla nada tiene de novedad ni de modificación de la realidad. Al líder de Ciudadanos en Andalucía se le achaca poca o nula combatividad en asuntos tales como los ERE, el escándalo de los cursos de formación u otros asuntos igualmente huérfanos de explicación o responsables, más bien su labor ha sido la de tapar y colaborar para ajustar las defensas o evitar salpicaduras a sus socios. Quizá en C's de verdad creyeron que su actuación era la más responsable -a vueltas una y otra vez con la estabilidad-, aunque renunciaron a todo lo que avanzaban que serían sus señas de identidad política y sólo han servido de pantalla para hacer opacas cuestiones con grandes interrogantes que afectaban a su coaligada Susana Díaz y a su partido.

Han sido casi cuatro años de paz en los que tapar la boca al PP de Juanma Moreno y a Teresa Rodríguez de Podemos o a Maíllo ha sido la principal misión, C's por la derecha y el PSOE por la izquierda. «Aquí estamos para que todo siga igual», somos la nueva política pero damos por bueno todo lo que nos hemos encontrado, barracones, crisis de la sanidad, falta de inversiones, el PER tal cual, las altas cifras de desempleo, el abandono escolar, la baja industrialización... Estar siempre a la cola de nuestro país es desagradable y hasta tópico. Ser una de las regiones más ricas y arrastrar datos siempre tan pobres habla de la mala administración de los recursos, no hay más.

Hace meses que los analistas vienen anunciando un adelanto electoral en Andalucía. Las elecciones corresponderían en marzo, pero en el horizonte hay un gran borrón: la sentencia del caso de los ERE falsos. Previéndose las condenas a muy importantes dirigentes socialistas, se atisban esas intenciones de adelantar comicios para no cargar con el desagrado de los electores, «adelantemos que estamos a tiempo». Previsible también pues era la ruptura de la coalición PSOE-C's antes de que Susana Díaz disuelva el Parlamento, a nadie debe extrañar que ambos partidos dejen de confundirse y aíslen sus respectivas ofertas electorales antes del día de las urnas. Pero sí que es chocante que finjan una ruptura y con gran torpeza intenten achacarla a supuestos desencuentros.

En tanto los voceros socialistas contestan con algo más de decoro y mala gana, Rivera, Villegas y Marín, a la hora convenida el día D han salido en tromba a romper por un 'quítame ya esas pajas', como si todos fuéramos tan simples y elementales como las amebas. La 'causa', no haber suprimido los aforamientos, no haber reformado la ley electoral ni limitado los mandatos, si bien no se conocen iniciativas parlamentarias sobre estos asuntos presentadas por los diputados de Ciudadanos. Desde luego no parecen los temas más urgentes para lograr el bien común de los andaluces y no se entiende que, tras estar de acuerdo en todo, estos socios rompan por estas razones. Las rupturas pactadas cuando se fingen y todos así lo perciben son teatro de muy bajo nivel con malos actores y, lo que es peor, una inmensa falta de respeto con los ciudadanos a los que se miente con tanto descaro.

Nadie esperaba tan poco pero, si tanto se protegen, si tanto se aprecian, si evitan pegarse por todos los medios en este improvisado ring político y los dos púgiles sólo aparentan agresividad, porque su pelea está amañada... Que se besen.

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