La batalla por el relato de la sanidad pública
La crisis del cribado del cáncer de mama se ha transformado ya en una gran polémica sobre la sanidad pública con un tufillo electoral que ... apesta. Los socialistas, con el presidente del Gobierno al frente, están intentando ganar lo que ahora se denomina la batalla por el relato. Y en esta guerra en el PSOE son maestros en tergiversar la realidad. No cesan en sus ataques calificando al Gobierno de Juanma Moreno de abandonar la sanidad pública en favor de la concertada, algo que la portavoz del Ejecutivo andaluz, Carolina España, ha calificado de bulo. Y lo hace porque nunca hasta ahora se había invertido tanto en sanidad y porque el porcentaje de los conciertos con clínicas y hospitales privadas ha pasado del 5% al 3,4% del presupuesto.
Pedro Sánchez subió esta semana en la tribuna del Congreso para esparcir bulos sobre la sanidad andaluza. Primero, porque dijo que había 20.000 mujeres afectadas por la crisis del cribado sin sustentarlo con dato alguno, sino con una estimación que ha hecho la asociación Amama. Después, apuntó que la sanidad andaluza destacaba antes por su eficacia entre la media nacional, cuando la realidad es que el gasto por habitante en sanidad en nuestra comunidad nunca ha superado la media nacional. Nunca es nunca. Todavía estamos esperando que Sánchez dé el dato.
Tenía a su lado a la vicepresidenta María Jesús Montero, exconsejera de Salud de la Junta de Andalucía que obviamente no le podía dar un dato oficial, pues simplemente no respaldaba su afirmación. Vamos, le faltó decir que aquí venían responsables gubernamentales de otros países para copiar el modelo sanitario andaluz. Bueno, a lo mejor vino algún responsable de algún país del Magreb o de alguna república bananera. Quién sabe. Pero por desgracia eso es lo de menos. Lo importante es que los bulos se lancen, pues saben que calan en parte de la población. El PP saca pecho con la cifra de inversiones, que efectivamente están negro sobre blanco en los presupuestos andaluces, pero eso no significa que la atención a los ciudadanos sea mejor o peor que la se daba antes con el Gobierno socialista. En este mismo espacio ya se alertó de que había que cambiar el modelo, porque el actual, que básicamente es el mismo que el anterior, no acaba de funcionar. Incluso Juanma Moreno dijo en una comparecencia que no habían conseguido dar con la tecla para mejorar el sistema.
Da la sensación de que el PP reniega de los conciertos con clínicas y hospitales privados. Y eso es un error
Sin embargo, el PP está cayendo en la trampa que le han tendido los socialistas y el resto de partidos de la oposición al querer demostrar que ha apostado más que nadie por la sanidad pública, que todo hay que decirlo, funciona, igual que antes, razonablemente bien, aunque tanto antes como ahora, está lastrada por las listas de esperas. Eso es impepinable. Y ha caído en la trampa porque da la sensación que está renegando de los conciertos con la sanidad privada, que sin duda ayuda y mucho para rebajar las citadas listas de esperas. Hay que tener en cuenta que hay muchos médicos de la pública que trabajan en la privada y que estos centros cuentan con un buen equipamiento.
¿Qué diferencia hay a que te hagan una colonoscopia en Carlos Haya o en la Quirón? ¿O una resonancia magnética? ¿O una mamografía? ¿O una operación de menisco? Hay muchísimas actuaciones que son exactamente iguales, por no decir que son casi todas, por lo que a cualquier enfermo no debería importarle ir a un sitio público o a uno privado si curan su dolencia. Eso es puro sentido común, sobre todo, si gracias a un concierto se consigue acelerar su tratamiento. La asistencia, que lógicamente está sujeta a criterios de calidad, no deja de ser pública, porque al final la paga la Junta de Andalucía. Ese modelo es el que en teoría debería defender el PP, pero da la sensación de que le da miedo apostar por el mismo por temor a perder el relato sobre la sanidad pública…
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