Sin autoridad europea

La UE corre el riesgo de adentrarse en una nueva crisis implosiva si no se logra un pacto en torno a las instituciones comunitarias

Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE tienen hoy el deber de superar sus diferencias y ofrecer a los europeos un cuadro de mando creíble para las instituciones comunitarias, alcanzando el máximo consenso en la designación de los responsables de la Comisión y del Consejo que, junto a la presidencia del Parlamento, han de asegurar la cohesión durante los cinco próximos años. Ello con la alta representación para la política exterior y la presidencia del BCE también en juego. De lo contrario, la Unión quedaría sumida en una seria crisis. No solo porque convenga adelantarse a los acontecimientos venideros en torno a la nueva dirección de los conservadores británicos y su Gobierno, las tensiones comerciales y las señales de desaceleración, sino por la naturaleza de los desencuentros que frustraron la cumbre del domingo hasta la madrugada del lunes. Que una propuesta compartida entre Angela Merkel, Emmanuel Macron y Pedro Sánchez, que representan al mismo tiempo a tres de los cuatro principales países de la UE y a las tres principales corrientes representadas en su Parlamento -populares, socialdemócratas y liberales-, fuera desestimada por algunos gobiernos y por significados dirigentes del Partido Popular Europeo demuestra que la Europa comunitaria carece de liderazgos fuertes; y hace temer que, en estas condiciones, quienes resulten elegidos para hacerse cargo de las instituciones de la Unión podrían verse sumamente condicionados en su quehacer. La continuidad europeísta salió razonablemente bien librada de los comicios de junio. Pero sus principales valedores no parecen capaces siquiera de aprovechar esa ventana de oportunidad para imprimir un mínimo ritmo integrador a la UE, empezando por el acuerdo sobre su dirección institucional. La crisis de representación ha derivado en una crisis de autoridad comunitaria, que hace que cualquiera de los socios pueda cuestionarlo todo en cualquier momento. El desdén con que algunos responsables gubernamentales y de las filas del PPE han tratado la entente entre el candidato socialdemócrata Frans Timmermans y el 'popular' Manfred Weber -en línea con Merkel, Macron y Sánchez- lo corroboró. Es de desear que la reanudación de la cumbre hoy, cuando la Eurocámara se reúne para ponerse en marcha con la elección de su presidencia, no confirme tan desastrosos augurios.