Antonio Vox de la Morena

José Antonio Trujillo
JOSÉ ANTONIO TRUJILLOMálaga

Málaga es una Semana Santa por descubrir. Una forma de entender la tradición desde la amplitud de miras que da un Mediterráneo al que nunca se le invita. Una religiosidad que supera la estrechez de las paredes de juntas directivas, cofradías y congregaciones, y que se reconoce en el fervor de la calle. Ser cofrade malagueño es una forma de sentirse cristiano sin querer juzgar al que se siente diferente. La Semana Santa en Málaga es una calle que acoge como hermano al que no se atreve a entrar en una iglesia. El Cristo de la Buena Muerte hace de Málaga cada Jueves Santo el milagro de dar sentido al dolor y el sufrimiento de tantos. Se le sigue con el fervor y la esperanza del que tiene respuestas más allá de lo humano. Málaga no se entiende sin su Cristo de la Buena Muerte, ni su procesión por las calles acompañado por La Legión. Esos caballeros uniformados representan el servicio que muchos quisiéramos dar desde el respeto a tan magna imagen. Tanto es así, que ese Cristo crucificado mueve a la devoción como no lo hace ningún otro en España.

Desde hace muchos años todas las autoridades civiles, religiosas y militares se suman al traslado de La Legión del puerto a Santo Domingo sin ningún problema. Este año el hermano mayor de la Congregación de Mena, Antonio de la Morena, remitió tres cartas personales a Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal en las que les pedía que no asistieran al mismo «porque la inminencia de las elecciones puede hacer de este acto, tan importante para nosotros, casi sea un acto preelectoral». Una decisión sin precedentes, cuando en años previos los líderes políticos fueron tratados como el resto de autoridades que quisieron acercarse a tan importante evento. Indudablemente los tres aceptaron su recomendación, a la vez que le mostraron que no querían adquirir con su presencia la misma notoriedad que ha querido tener el hermano mayor de Mena con sus misivas. Ninguno le había concedido el papel de Bertín Osborne cofrade que él se había arrogado. Muchos consideran que esta decisión ha estado provocada por el miedo a la presencia del líder nacional de Vox y su más que previsible relevancia entre los congregados allí. Antonio de la Morena ha querido hacer política cuando a él sólo le corresponde acoger a todo aquel que quiere sumarse a la devoción por el Cristo de la Buena Muerte. Santiago Abascal ha anunciado que acudirá al traslado como un ciudadano más de a pie y dará sentido a las palabras de Joaquín Sabina: «Que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena».