Antequera, ahora y siempre

La memoria histórica en lo de Moreno Bonilla empieza por darle a Antequera lo que es de Antequera

JESÚS NIETO JURADO

Ese primer Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía en Antequera tiene algo de simbólico. O mucho. A fin de cuentas la ciudad atesora la centralidad, mucho barroco, una vega fértil donde cabe un aeropuerto y una estación de tren que lleva su nombre por donde Cristo perdió el mechero.

Digo esto porque a lo simbólico hay que darle cierta entidad, y frente a la Roma «gloriosa» en «ánimo triunfante» que dijo Cervantes que era/es Sevilla, a Antequera hay que darle el lugar que merece en la Historia. Porque Antequera es mi primera nevada, el bar de Sharva, la monja tornera que era de Estepa y también vendía polvorones en no sé qué convento de tantos que tenemos. Antequera es Castilla hecha fértil, con su escuela, con sus fríos, su asamblea y demás.

Los capitalinos vamos a Antequera con una fascinación de niño con zapatos nuevos. La que debe ser la tercera capital de Andalucía no se calla, y cuando hay que llorar a un muerto de ETA o a correr la vega lo ha hecho como la primera.

Igual el repente de Juanma Moreno con Antequera tiene algo de querencia de su provincia, pero ahí estamos nosotros para elevar la anécdota de un Consejo de Gobierno a categoría de lo que debe ser la vertebración de una región.

Paso por Antequera como cuatro veces al mes, y siempre me levantan sus campos del bus o del AVE, porque el hombre conoció al sol y a sus solsticios en estos puntos kilométricos. En lo que fuera/es su estación de regionales en la cantina son de la peña Claramunt, del Valencia de mis amics. Y el que viene del ladrillo visto sabe que en Antequera empieza la España unamuniana de los largos horizontes.

Sé que la actualidad viene hoy demasiado mala. Por eso yo hablo de mi paraíso perdido al que no voy tanto porque no tengo el B-1. El invierno sabe que lo espero en Antequera.

Y luego la niña que quería, que estudiaba allí como algo de Magisterio con unas monjas y que una vez, como un Tenorio inverso, me llevé para presentar mi novela a Sevilla. Todo me une a una Antequera que debe hacer de su geografía un arma de futuro.

La memoria histórica empieza por darle a Antequera lo que es de Antequera y de todos los españoles, andaluces, europeos y mundiales. Y si Sánchez descentraliza en serio eso que llama Gobierno, que se venga si tan larga se fía su cosa.

Antequera vuelve a estar en el mapa con lo del Consejo de Gobierno. Ésa es la buena noticia que nos ha dejado la transición en la Junta. Y aunque haya que posponerlo por la visita del Rey a Sevilla, ahí queda ese primer hito que no hace otra cosa que justicia y lógica en una región donde la ilógica y la disfunción se han dado durante un largo tiempo.

Antequera vuelve a ser la que fue, y ahí estaremos para contarlo. Siempre.

 

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