Un ángel llamado Julen

Los héroes de Totalán se pueden representar en muchas personas, pero hay nombres propios conocidos ya por todos, como Ángel García Vidal y Jesús Esteban / Cómo ocho mineros pueden cambiar la imagen de una profesión en apenas unas horas / Cómo los taxistas madrileños han conseguido lo contrario / El cardenal Fernando Sebastián descansa para siempre en la Catedral de la ciudad que eligió para ello

Un ángel llamado Julen
SUR
Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Dicen que cuando un niño cierra los ojos al mundo, un nuevo ángel nace en el cielo; que cuando sus manos se cierran en la tierra, dos alas se despliegan en la eternidad». Julen ya es un ángel. La noticia saltaba en la madrugada del sábado: los heroicos mineros asturianos localizaban al pequeño en las entrañas de un monte de Totalán, pero sin vida. Quedaba un hilo de esperanza, casi imposible, hasta que llegó la peor de las noticias posibles, la que todo el mundo en cierta manera presagiaba (muchos días, mucho tiempo) pero que nadie quería escribir ni leer... El pequeño Julen nos ha dejado un gran legado, que sin duda no nos consuela, pero que es así: nos ha demostrado que España es un país solidario como ninguno, que formamos parte de un gran país, como indicó ayer el delegado del Gobierno en Andalucía, Gómez de Celis, quien resaltó el trabajo de todos los héroes que buscaron salvar a Julen y que especificó en tres personas concretas, el ingeniero Ángel García Vidal (a los que lo conocemos bien no nos sorprende su entrega, su profesionalidad y su humanidad, es una persona colosal), la delegada del Gobierno en Málaga, María Gámez (al pie del cañón, siempre abierta a los medios) y al coronel Jesús Esteban, jefe de la Guardia Civil en Málaga (tampoco sorprende a los que lo conocemos su celo, su entrega y su amor por el cuerpo que dirige). Como decía ayer en La Rotonda, la mejor de las Españas posibles ha salido a flor de piel, nunca mejor dicho, en el intento por salvar a un niño paleño de 2 años. Los mineros asturianos y los guardias civiles nos han demostrado que los héroes son de verdad, que existen, que no son sólo productos de dibujitos animados de Marvel o de Hanna Barbera, sino de carne y hueso. Curioso cómo esos ocho asturianos han podido cambiar la imagen de una profesión (la minera) como ellos lo han conseguido. Otra lección que Julen nos ha ayudado a aprender. Y que el rigor y la seriedad informativa están en los medios profesionales, no en esas redes sociales cargadas de infamias, bulos y noticias falsas de mentes calenturientas y tontos sin nada que hacer... Por cierto, hablando de periodismo, aunque extensible a muchos, permitan que tenga 'pasión' por mi casa, SUR, y resalte el espectacular trabajo realizado por Juan Cano, Álvaro Frías, Fernando Torres, Ñito Salas y todos los que sobre el terreno o en la Redacción han dado una lección de profesionalidad y de dedicación. Periodismo con mayúsculas. Y a los padres de Julen, José y Victoria, el consuelo imposible para quienes han perdido a un hijo, en una segunda experiencia familiar traumática y antinatural, tras un calvario de 13 desesperantes días. Málaga y el mundo entero está con ellos, a esa familia destrozada, de corazón un abrazo solidario sin fin.

El rescate de Julen ha sido noticia a nivel mundial durante todos estos días. Por ello estuvo presente en el recuerdo (y en el deseo de un final feliz, que no se ha producido desgraciadamente) de todos los malagueños presentes en Fitur, que hoy domingo cierra sus puertas sin que la huelga irresponsable del sector del taxi de Madrid haya conseguido su objetivo de que fracasara, pese a que han hecho la puñeta miles de trabajadores, como ellos también, que viven del turismo y que en estos eventos se juegan los cuartos, el pan de sus familias. Pero al fanatismo le da igual todo, y hay mucho de ello detrás de una huelga sin pies ni cabeza, porque el mundo no es de nadie. Aquí está pasando al revés que lo que refería antes de los mineros: cómo unos cuantos pueden cargarse la imagen de una profesión digna, respetable y útil para la sociedad en apenas unos días.

Las dificultades de acceso a Ifema obligó a los visitantes y profesionales que iban a la feria a buscar alternativas para poder llegar. La mayoría lo hizo en el metro, que incrementó de manera espectacular sus registros de viajeros y de ingresos. En metro llegaron y salieron de Fitur tanto el presidente Juan Manuel Moreno Bonilla como su antecesora, Susana Díaz. El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, al igual que las concejalas María del Mar Martín Rojo y Teresa Porras también lo hicieron. Curiosamente, Porras coincidió con Díaz en el mismo vagón de la línea 8 Nuevos Ministerios-Barajas. Pocas alternativas más había, porque Ifema es lugar de lejano acceso y si encima estaba todo cortado para coches y autobuses, pues ya dirán. Pese a los problemas, muchos, la feria ha cubierto sus objetivos y de nuevo se ha convertido en el gran escaparate del turismo mundial, y la afluencia de público ha sido similar a la de otros años. Lo que ha descendido de forma notable ha sido el número de cargos públicos presentes en el evento, muy inferior si nos referimos a Málaga y su provincia, donde en años anteriores (salvo en los años de la crisis más dura (2008-2011), debido fundamentalmente al cambio de gobierno regional, que ha hecho que los que están en funciones, a horas de su despedida, hayan decidido seguir recogiendo papeles de sus despachos, y los que aún no han sido nombrados estén esperando a ver si suena su teléfono. Ello junto a concejales de otras áreas distintas a Turismo de no pocas localidades malagueñas que han decidido no acudir a Fitur este año, lo que vuelve a demostrar que no hacían nada en ediciones anteriores, salvo 'fiturear', calificativo inventado por nuestro recordado compañero en SUR Víctor Mellado, que ya se ha hecho un hueco en el léxico turístico cuando alguien se refiere a quien se dedica a pasear sin más por Fitur para salir en la foto.

En Fitur nos llegó la triste noticia del fallecimiento de una gran personalidad de la Iglesia, el cardenal Fernando Sebastián, un hombre de una cultura excepcional, gran conversador, teólogo preferido del cardenal Tarancón, personaje clave en la transición en España. Curioso que quien mantuvo siempre una postura progresista en sus escritos y en sus estudios, y que participara de forma importante en la renovación de la cúpula de la Iglesia española tras la muerte de Franco, fuese atacado en no pocas ocasiones por todo lo contrario. Fernando Sebastián tuvo la enorme responsabilidad de dirigir la compleja Diócesis de Málaga tras la inesperada dimisión de monseñor Ramón Buxarrais como administrador apostólico (1991-93), realizando una excepcional labor al crear y presidir la Fundación Victoria, que aglutinó la ejemplar red de escuelas rurales de Málaga diseñada por Herrera Oria en la que hoy estudian 14.000 niños malagueños, aparte de una espectacular labor pastoral y social. Fernando Sebastián descansa desde ayer en la Catedral de Málaga, ciudad que eligió para vivir (Jorge Guillén decía que era más importante la ciudad elegida para morir, decisión propia, que en la que naces, en la que no se interviene), tras un solemne funeral presidida por su gran amigo monseñor Jesús Catalá, obispo de Málaga. El cardenal Sebastián ocupó altísimos cargos en la Iglesia española, pero debía haber llegado a puestos aún más importantes por su valía personal y sacerdotal, por eso fue recompensado por el Papa Francisco, ya ampliamente rebasados los 80 años de su vida, al nombrarlo cardenal, algo inaudito a su edad. Fue una forma de reconocer la valía de un gran sacerdote que hasta el final de su vida mantuvo una gran actividad apostólica. Hoy estará con Julen por esos horizontes infinitos. Me hubiera encantado una conversación con monseñor sobre cómo la divinidad puede permitir cosas como la ocurrida a este niño de dos añitos... Queda pendiente. Hoy esta página es muy distinta a la prevista. Las circunstancias mandan.

Crean en la vida. Gracias a todo el pueblo de Totalán. A tantas y tantas personas. Y un consuelo: en el cielo hay un ángel más; ha llegado de El Palo y se llama Julen.