Alguien tendrá la culpa

Ana Barreales
ANA BARREALES

Esta semana exjefes de Urbanismo declararon en una comisión de investigación que el equipo de gobierno del PP les había sugerido que «miraran para otro lado» y que no sancionaran unas infracciones urbanísticas, es decir, que no hicieran su trabajo, sino todo lo contrario. Lo llamativo es los aludidos no sólo no se han molestado en desmentir las acusaciones sino que han explicado algo así como que lo hacían por bondad, para que no se multara en exceso, porque los técnicos estaban un poco obsesionados con una urbanización en concreto, Villas del Arenal. Una afirmación bastante inquietante, porque a ver qué pasa si un funcionario se obsesiona con sancionarte y no están ahí nuestros dirigentes al quite para defenderte y decirle que te deje respirar un poquito. Pues que te fríen a multas .

Como se ha podido ver en estos días en que nos ha entrado ese frenesí por los másteres, tesis y estudios postgrado en general, nadie pasa completamente limpio la prueba del algodón de la pureza. En el currículum les pasa como en las fotos de perfil de las redes sociales, que tienen la tentación de salir un poco más guapos de lo que son. Lo que no quiere decir que todo sea lo mismo. No es igual hacer una tesis mala o decir que eres doctorando (en presente, cuando ya no lo eres), que falsificar un acta para aprobarte un suspenso, por poner un ejemplo .

El problema es que lo que 'mirar para otro lado' es un concepto arbitrario, subjetivo y complicado para que lo apliquen unos técnicos que deberían guiarse por la normativa. Y si la ley está mal o es excesivamente severa para algunas infracciones leves, lo lógico sería cambiarla. No decirles a los funcionarios que tienen que estampar su firma en esas decisiones, que no se pasen aplicándola, como si estuvieran aliñando una ensalada. Y también llama la atención que el alcalde, de quien no se puede decir precisamente que sea uno de esos dirigentes que no se entera de las cosas y que no baja hasta el último detalle, mande a la comisión de investigación a Cardador en lugar de ir él, porque «tiene más información».

Hace unos días publicamos en SUR un fantástico texto en el que el poeta malagueño Alejandro Simón Partal que descubría algunas cosas desconocidas, incluso para una fan como yo, de Christina Rosenvinge. Recordaba sus vacaciones de niña en un apartamento del Don Carlos, con una familia danesa «rara de narices» y un padre obsesionado con Lorca, que se aprendió de memoria el romancero gitano.

Cuenta que su canción «Alguien tendrá la culpa» (en la que habla de la falta de autocrítica, de que muy poca gente es capaz de reconocer sus responsabilidades y de que es más fácil hacerse la víctima, lo que resulta aun peor cuando se trata de instituciones) surgió contemplando las barbaridades urbanísticas mientras recorría la costa en un Portillo. Posiblemente muchas en el marco de la legalidad. Pues eso.

 

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