Alberto&Gonzalo

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

La política parece previsible, excesivamente a veces, pero en realidad no es así, y no es previsible cuando sus protagonistas son personas con formación académica y profesional constatada, con personalidad y criterios propios y con capacidad de trabajo y de servicio público. Generalmente, el político mediocre intenta que se gane poco en esta actividad (para evitar la competencia de quienes están rifados en otros ámbitos y con sueldos decentes), y que incluso se hable mal de ella. Es el triunfo de los mediocres, de quienes quieren que el político gane tres perras gordas (frase muy de mi época infantil) y poco más o menos no destaque por nada ni por encima de nadie, y mucho menos respecto al líder. Los antisistema buscan eso: políticos mileuristas, que no tengan mucho curriculum, a ser posible ninguno, y por supuesto que no hayan trabajado nunca en ningún sitio. Ahí entran a saco como las polillas en la ropa, y lo están consiguiendo, porque estoy de acuerdo con Alfonso Guerra cuando dice que el buenísimo acabará con la democracia en este país llamado España. Hay, pues, pocos atractivos hoy en día para dedicarte a la política, sobre todo si encima estás rodeado de mediocres y de arribistas, como ha ocurrido en dos casos que han sorprendido a muchos, pero no a todos, de dos personas formadas, con fuste y personalidad como Alberto Montero y Gonzalo Sichar. Los dos han decidido dejar la política, y no es una buena noticia, ni mucho menos. Los dos se van de Podemos y de Ciudadanos aburridos, hartos de comprobar cómo los aparatos de los partidos 'nuevos' actúan de la misma manera como en los 'viejos'. Curioso que estos abandonos vengan de dos partidos que llegaron como 'salvadores' de la vida política, como regeneradores, y sin embargo no sólo no lo están siendo sino que se han acomodado de tal forma al sistema que dejan en mantillas los 'vicios' de las formaciones políticas de siempre. Montero era un lujo para Podemos. Como así lo siento, así lo digo, y claro, como ustedes comprenderán Alberto Garzón no puede permitir que gente de la valía y de la preparación de Alberto Montero esté a su lado, por aquello de las diferencias.... Gonzalo Sichar no vive de la política, no la necesita, y eso también es un problema para quienes llegaron a Ciudadanos (no pocos) con una mano atrás y otra adelante atraídos por la irrupción de esta formación en las instituciones y su necesidad de 'sumar gente' sin muchos exámenes de admisión de por medio. «Por mi Andreíta yo mato», fue una de la muchas frases célebres que para la posteridad nos ha dejado Belén Esteban. Pues eso... aplíquenla como quieran en los dos casos a los que nos referimos y no necesitarán muchas más disquisiciones. Es una pena, pero es así. Ser válidos e inteligentes tiene sus puntos negativos: te das cuenta cuándo no te quieren en un partido porque haces sombra a los que no valen. Y como todavía hay gente que tiene personalidad propia y no son marionetas de nadie, pues lógicamente, por decoro y por coherencia, abandonan. Una pena. Ni Sichar ni Montero sobraban en la política malagueña. Una verdadera pérdida. Felices sólo están ahora los muy mediocres compañeros de uno y del otro a los que ambos les molestaban más que un dolor de muelas...