Una Alameda espectacular

Inauguración de la nueva Alameda Principal. /Ñito Salas
Inauguración de la nueva Alameda Principal. / Ñito Salas
Javier Recio
JAVIER RECIOMálaga

La apertura de la nueva Alameda merece ocupar un espacio entre los momentos históricos de Málaga. Ha quedado simplemente espectacular, pese a que aún quede una parte por culminar. Su importancia es equiparable a la de la nueva calle Larios, que supuso una gran revolución urbanística. El centro ha dado otro importante paso en su transformación. Este tipo de actuaciones son las que hacen una Málaga mejor. Más atractiva. Pasear hoy por las calles del casco antiguo no tiene nada que ver con las sensaciones que se tenían hace un par de décadas. A veces hay que pararse para pensar cómo ha mejorado la ciudad. El centro es hoy un espacio más habitable, donde el peatón ha ganado paulatinamente la batalla frente a los coches. Lejos queda ya, afortunadamente, aquel centro lúgubre en el que todo invitaba a no pasear por el mismo. Málaga ha escogido un modelo de ciudad que sin duda es muy acertado. La espectacular subida del turismo así lo atestigua. Y a día de hoy, este sector sigue siendo vital para la economía malagueña. Esa es la realidad de la que por cierto hay que estar especialmente orgullosos. Málaga se ha ganado a pulso el título de capital de la Costa del Sol, aunque obviamente todo es mejorable. La nueva Alameda va a permitir la conexión con el Soho, otra zona deprimida que también ha cambiado su cara de manera positiva. Gracias a eso el centro va a adquirir mayor dimensión, que es uno de los principales problemas que tiene, que es excesivamente pequeño y todo se concentra en muy pocas calles. La Alameda, que se ha convertido en un bulevar precioso, debe servir de acicate para seguir en esa dirección. Ahora el objetivo es conseguir la conexión con el muelle cuatro del puerto, que se ha quedado como un pastiche en medio de la nueva urbanización del casco antiguo. Urge darle una solución a este emplazamiento para completar así la transformación de la zona portuaria, que empezó con Muelle Uno. También hay que ser ambiciosos y afrontar de una vez por todas el asunto del río Guadalmedina con los puentes plaza ideados por el alcalde de la capital, que sin duda está siendo el artífice de la nueva Málaga. Es de justicia reconocerlo. Lo cierto es que esta legislatura ha empezado bien. Y promete ser diferente a la anterior, donde la ciudad parecía que se había quedado ensimismada y no se plantearon proyectos de importancia, salvo el ya comentado de la Alameda que se impulsó gracias a la llegada del metro al centro de la capital. De la Torre presume que ahora tiene mejor conexión con la Junta de Andalucía por el hecho de la sintonía política entre ambas administraciones. Este hecho debería ser anecdótico, pues las instituciones están por encima de las siglas de los partidos. Pero la praxis ha enseñado que esto no funciona así. Por eso ahora hay que demostrar que todo lo que se exigía para Málaga desde el PP cuando ejercía la oposición a Susana Díaz tiene que cumplirse. Y a nivel urbanístico dar un uso ciudadano al Guadalmedina es la eterna asignatura pendiente. Málaga no puede tener esa cicatriz sin cerrar. La capital posiblemente sea una de las ciudades que más se ha transformado en España. Mucha gente de fuera destaca su avance. No dejan de loarla. Por eso hay que valorar lo que se ha hecho y persistir en este modelo de ciudad. No hay que fustigarse más de la cuenta y presentar el centro como una zona inhabitable. Más que nada porque no es cierto. Hay que ver con naturalidad que lo visiten miles de personas a diario. Eso ocurre en las mejores ciudades... turísticas. Y Málaga está aún muy lejos de estar saturada como ocurre en otras urbes del mundo. Por eso es importante extender el centro lo máximo posible. Por eso la Alameda, que ha experimentado su mayor reforma en un siglo, ha sido una gran idea. Habrá quien piense que se podría haber hecho de otra manera, con otro tipo de árboles, con más o menos terrazas, con otro tipo de instalaciones para las floristerías. Es legítimo. En la variedad está el gusto. Pero eso no dejan de ser matices. Es imposible contentar a todo el mundo, sobre todo cuando hay gente que nunca está contenta con nada, se haga lo que se haga. Lo que parece obvio es que en lo principal la reforma ha sido muy positiva. Le ha dado otro aire al centro de Málaga. Qué siga el cambio.