Fantasía malagueña hecha música

El estreno de la obra del compositor malagueño Gabriel Robles por la OFMfue un gran éxito / ’Proyecto Cherubini’, una idea de la Fundación Victoria para imbuir a los niños en la música / ’Yo no soy yo’, la segunda novela de Amparo Saborido

PEDRO LUIS GÓMEZ

Entre los muchos malagueños que destacan en sus actividades profesionales se encuentra el compositor Gabriel Robles Ojeda, un excelente pianista y catedrático de Solfeo que hace unas noches vivió una emocionante jornada con motivo del estreno de una de sus obras, titulada Fantasía Malagueña, originariamente escrita para piano en el año 2014, pero que finalmente se adaptó para orquesta a petición de otro insigne malagueño al que la música le debe un gran homenaje, Manuel del Campo, quien tras escucharla, entusiasmado, le sugirió que la transcribiese para gran orquesta.

Gabriel Robles contactó con uno de los más importantes orquestadores españoles, el músico Sánchez Ruzafa, el cual antes de comprometerse a hacerlo, le dijo, con su habitual sinceridad, que si la obra no tenía la calidad suficiente, «no perdería el tiempo». No sólo le gustó y no lo perdió, sino que junto a Robles hizo una adaptación que cautivó al auditorio que tuvo la oportunidad de escucharlo, aunque Fantasía Malagueña merece una gran presentación en el Teatro Miguel de Cervantes, y si dudan de lo que les digo nada más que tienen que asomarse a Youtube y poner Fantasía malagueña y Gabriel Robles Ojeda para disfrutar de una composición que inmediatamente se identifica con nuestra tierra, desde sus primeros compases.

La obra es de una calidad pianística inmejorable, siendo de cierta dificultad expresiva para cualquier solista, y en la misma Gabriel Robles (Málaga, 1941) expone sus vivencias infantiles en la mítica Plaza de la Merced, «lugar de mis sueños», como gusta decir.

La pieza musical se desenvuelve en una atmósfera claramente andaluza y, por sus ritmos y fragmentos malagueños, «he pretendido que el oyente se ubique a través de la música en lugares estratégicos de mi tierra, como Gibralfaro, la Alcazaba, el Parque, Puerta Oscura, etcétera», afirma Gabriel Robles.

Fantasía malagueña se estrenó el día 3 de marzo, dentro del ciclo La Filarmónica frente al mar, por la OFM, bajo la dirección de Diego González, con un rotundo y clamoroso éxito. Gabriel Robles espera que esta se use, si llega a sus oídos, por alguno de los ballet españoles, «donde hay grandes coreógrafos, especialmente en nuestra música española».

«Puede que quede feo que lo diga yo, pero creo que sería imperdonable que la obra quedara dormida en el archivo musical», dice, para añadir que «mi deseo es que se popularice, y que la oigan todos lo malagueños».

Al compositor no le guía interés económico alguno, y para ello basta con recordar que en el año 2005 cedió los derechos de autor de la grabación del CD de música cofrade editado por el coleccionable de este periódico Pasión del Sur a la Agrupación de Cofradías de Málaga.

Robles tiene escritas varias piezas dedicadas a su tierra natal, entre ellas una titulada Canto a Málaga que estrenó la Coral Santa María de la Victoria con gran éxito y se guardó en el archivo, así como varios villancicos para coro, solista y acompañamiento de piano.

Sigamos con música. Durante el presente curso académico, la Fundación Victoria, que dirige tan acertadamente José Sánchez Herrera, ha puesto en marcha el Proyecto Cherubini, novedoso programa educativo de formación musical destinado a niños de educación infantil. Se trata de un proyecto pionero en Málaga y que, en concreto, se viene desarrollando en el colegio diocesano Cardenal Herrera Oria donde todo el alumnado de 4 y 5 años recibe clases semanales de violín integradas en el horario lectivo e impartidas por profesorado especializado.

La apuesta por la música de la Fundación Victoria es clara y proporciona los instrumentos necesarios para que sus alumnos desarrollen el proyecto, afirma J. M. Parra, director de la Escuela Musical de la referida fundación de la diócesis de Málaga, con un objetivo principal: «Favorecer la educación musical y transmitir el gusto por la música, la Fundación Victoria hace posible que sus docentes tengan su primer contacto con esta disciplina artística a través del violín y se enriquezcan desde la infancia de sus incuestionables beneficios como son el desarrollo de la psicomotricidad, el aumento de la atención, la socialización, la expresión, etcétera».

El Proyecto Cherubini tiene su continuidad en la siguiente etapa educativa de los pequeñines, educación primaria, donde los alumnos que lo deseen podrán seguir formándose en este instrumento, pero ya a elección de las familias a través de una actividad extra escolar de violín que ofrece la Escuela de Música Benedicto XVI que viene a sumarse a la oferta de extra escolares de deporte e idiomas.

En el fondo no se puede ocultar que uno de los sueños de José Sánchez es conseguir un coro angelical para que pueda cantar en la Catedral de Málaga al estilo de los niños cantores de Viena, y como es una persona tenaz como pocas, con una importante dosis de superación, pues como se lo proponga...

Nos vamos a la literatura. «Entre las paredes del hotel rural Villa Ada, se refugia un silencioso dolor. La llegada de Marta, una joven escritora en busca de inspiración, precipita el descubrimiento de una historia acallada durante décadas. Junto a un inmenso pantano, auténtico protagonista de la Villa, Marta irá descubriendo los acontecimientos que marcaron la vida de sus propietarios, encontrando al fin no solo la inspiración, sino también el amor y la verdad escondida. Más de un siglo de historia de una familia que amó, sufrió y murió en el seno de la mansión construida a principios del siglo XX». En ese apasionante relato, que tiene de todo, nos sumerge la joven escritora Amparo Saborido Sánchez (Málaga, 1978). Hija de un conocido abogado y una historiadora, ambos muy relacionados con el mundo cofrade, las letras le acompañaron desde su nacimiento. Su pasión desde niña ha sido la lectura y la escritura. Se licenció en Ciencias de la Información, en la especialidad de Publicidad y Relaciones Públicas, en la Universidad de Málaga. Actualmente compatibiliza su trabajo profesional en una conocida compañía de seguros con su afición por la literatura, porque Amparo (nombre que no es casual, sino que se le impuso en honor a la Virgen pollinica) desde los doce años, escribe relatos cortos. Es autora de El Retiro (Imagenta, 2014). Yo no soy yo es su segunda novela. A la venta en exclusiva en la Librería Luces, en la aún abierta de dos en dos Alameda Principal por aquello de las obras del metro.

Y de la literatura, a la fotografía. Nuestra Semana Santa también cuenta con numerosas iniciativas benéficas. El Colegio de Médicos ha organizado este año en su sede una exposición de imágenes captadas por Hugo Cortés, fotógrafo que colabora con SUR y que, como Eduardo Nieto, suele estar en todos lados para no perderse un solo detalle. El objetivo no era sólo que los amantes de las cofradías y hermandades disfrutaran de la exposición, sino que posteriormente se pudiera obtener algún beneficio para la Fundación Cudeca. De momento, al precio de 25 euros, ya han sido vendidas las correspondientes al Cautivo, la Expiración, Fusionadas, Viñeros y Mena.

Hugo Cortés, su apellido lo delata, pertenece a la que sin duda es la saga más prolífica en la historia de la Prensa no sólo de Málaga, sino posiblemente de toda España. Uno no recuerda que haya habido de una misma familia tantos (y tan diferentes y tan buenos, hay que decirlo) periodistas en ninguna otra época ni lugar...

Hoy, con la avalancha de traslados, ya sí que podemos afirmar que la Semana Santa ha llegado. Málaga se transforma, y es sin duda el mejor escenario de una Pasión que sigue representada desde hace ya casi seis siglos por generaciones que se han dado el testigo mudo de la historia, que no es poco. Disfruten de todo lo que viene, que servidor con su permiso lo va a intentar también.