La torre como hito conmemorativo

Hay que ver el hotel del puerto diseñado por José Seguí como un símbolo para reconocer y celebrar que Málaga es una potencia turística a nivel mundial

JAVIER RECIOMálaga

Podríamos ser una ciudad cuna de la excelencia universitaria y de la innovación, como por ejemplo lo es Boston. Pero no lo somos. Podríamos ser el centro del negocio de las compañías de seguros del mundo, como ocurre en Londres. Pero no lo somos. Podríamos ser una de esas ciudades de la rica cuenca industrial del Ruhr. Pero no lo somos. O podríamos ser como Rotterdam (más de uno podría darse una vuelta por allí para ver sus edificios junto al puerto), que es uno de los destinos principales del tráfico marítimo comercial del mundo. Pero no lo somos. O también podríamos tener las ventajas que supone ser capital de un país, como Madrid, que es un imán para la atracción de empresas. Pero no las tenemos. Lo que tenemos que saber es lo que somos. Y Málaga es una potencia turística. Muchas ciudades del mundo podrían serlo, pero no lo son, aunque lo querrían. Nosotros sí. Hay que quitarse ese complejo. No pasa nada. Todo lo contrario. Vivimos básicamente de eso. Y por desgracia no es suficiente, de ahí que se intente complementar con otros sectores productivos. Pero lo básico es lo básico. Que en este caso no es poco. Málaga ha encontrado en el turismo su modus vivendi. Y hay que mimarlo. La torre diseñada por el arquitecto José Seguí en el Puerto hay que mirarla como un símbolo de lo que somos. De lo que nos sentimos orgullosos. Como un hito conmemorativo que celebre la pujanza del turismo. Y para ello no hay nada mejor que un hotel. A lo largo de la historia, las civilizaciones han dejado para la posteridad monumentos para reconocer su labor. Ahí están los arcos del triunfo que dejaban los romanos y a través de los cuales se reconoce aún cuando se contemplan la grandeza militar de aquel imperio. O las catedrales repartidas por el mundo en las que la Iglesia demostraba su poderío. La arquitectura siempre ha servido, entre otras cosas, para dar fe de lo que pasaba en el mundo. Los arquitectos han sido los notarios artísticos de la realidad política y económica de las ciudades. Y nuestra realidad es la que es. Málaga, que por fin se ha ganado a pulso el nombramiento como capital de la Costa del Sol, está viviendo el mejor momento de su historia. Y por eso debe seguir creciendo como ciudad. El Puerto ha ayudado bastante en la transformación experimentada por la urbe. Hay que apostar por hacer cosas importantes a nivel arquitectónico. Las grandes ciudades están construyendo grandes rascacielos, que no deja de ser el principal modelo arquitectónico de esta época para dejar huella para la posteridad, como antes eran los arcos del triunfo o las catedrales, por seguir con el ejemplo. ¿Qué razón hay para que Málaga no vea reflejada su potencia turística con una gran torre? Y además para albergar lo que simboliza el gran negocio turístico, que no es otro que un hotel. Málaga necesita visualizar eso en su horizonte. En su paisaje.

Ayuntamiento. Martín Rojo acaba con esther molina

No se sabe si ha sido una chispa la que ha provocado la destitución de Esther Molina como directora de Comercio del Ayuntamiento de Málaga. Lo que sí se sabe es que esta mujer y su hasta ahora jefa, la concejala María del Mar Martín Rojo, no se llevaban bien, o más bien casi ni se llevaban, por no decir que no se soportaban. Y eso que la edil fue quien tiró de la ya destituida para que entrara a trabajar a las órdenes de Francisco de la Torre en la pasada legislatura. Sin embargo, se fueron distanciando a lo largo del mandato anterior, pues al parecer mantuvieron una pugna por ganar protagonismo dentro del equipo de gobierno. Por aquel entonces ambas estaban en el mismo nivel, pues Molina era una de las concejalas que podía elegir el alcalde sin necesidad de pasar por unas elecciones. Pero ahora las rivales no estaban en igualdad de condiciones, ya que Molina dependía orgánicamente de Martín Rojo, que no ha dudado en quitársela de en medio. Se ha apuntado que el problema de las terrazas ha podido ser el detonante, aunque en estos momentos ya se ha calmado esta polémica, por lo que el origen de la destitución hay que buscarlo en la falta de feeling que había entre estas dos mujeres. Lo que cambian las cosas. De aquella amistad que había en el seno de la Confederación de Empresarios se ha llegado a esto...

 

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