El feminismo y las palabras mal elegidas

El mejor regalo que nos podríamos hacer para celebrar el Día Internacional de la Mujer en 2017, sería que entendiésemos todos de una puñetera vez lo que es el feminismo

Otro 8 de marzo pasó y muchas cosas siguen igual. Hoy me explicaba una antigua alumna mía como su superior la cortó cuando le estaba detallando sus embarques anteriores: «Vamos directos al grano: ¿Sabes hacer masajes?». A eso se refería él cuando le preguntó por su preparación para el puesto de segundo oficial. Ella pensó que se trataba de una broma. El primer oficial zanjó la conversación dejando claro que iba en serio: «Tú hazme un buen masaje esta noche y tendrás un buen informe». No hubo masaje ni posibilidades de prosperar en aquella naviera. Tres décadas después de la incorporación de la mujer a la marina mercante, el mundo marítimo sigue estando dominado por los hombres, que representan el 98% de los marinos.

Hace un par de años dirigí una conferencia internacional sobre las mujeres en este sector con el objetivo de analizar la situación y buscar vías para mejorarla. Cuando invité al evento a mis alumnos (¿debería decir alumnos y alumnas?) me desconcertaron las respuestas de algunas de ellas: «Yo paso de esas cosas, no soy feminista», «eso es para mujeres acomplejadas y reprimidas». Como mucha gente, no tenían ni idea de lo que significa el término feminista.

Aunque muchas de las mujeres marinas que conozco han tenido suerte en sus embarques, otras han sufrido discriminación, acoso y algunas incluso violaciones. Las que temieron ser etiquetadas como feministas son las que menos preparadas han estado para enfrentarse a este tipo de tesituras. La labor de las asociaciones feministas para combatir estas situaciones es fundamental, aunque en general no reciben el apoyo que merecen.

Nos encontramos sin duda ante un problema semántico, y no exclusivo de nuestra lengua. El machismo según la Real Academia Española (RAE) es «la actitud de prepotencia de los hombres respecto de las mujeres». Muchos creen erróneamente que el feminismo es, por oposición al machismo, «la actitud de prepotencia de las mujeres respecto de los hombres». Un estudio entre estudiantes universitarios españoles muestra que el 27% de las mujeres se declara feminista frente a un 74% de los hombres. ¿Son los hombres más feministas que las mujeres?. Lo que sucede es que las mujeres temen que se las categorice negativamente al definirse como feministas, y los hombres no. Tras pedir a todos los participantes que leyesen la definición de la RAE de feminismo: «movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres», el porcentaje de feministas alcanzó un 89% en el caso de los hombres y un 96% en el de las mujeres.

Como vemos, el término feminista sigue sufriendo las consecuencias de su origen misógino. Su significado oficial no ha conseguido anteponerse al connotativo («mujeres que se creen superiores», significado que por cierto, es huérfano léxicamente). ¿Porqué un concepto que defiende la igualdad por razón de género parte de la raíz 'fémina'?. Alejandro Dumas (hijo) en 1872 utilizó la noción 'feminista' para descalificar a aquellos hombres que apoyaban la causa de las ciudadanas que buscaban la igualdad de derechos. A finales del siglo XIX las sufragistas utilizaron el término con el objetivo de que evolucionase hacia un significado positivo, pero no lo consiguieron.

El lenguaje que usamos influye en nuestra forma de pensar y en nuestros actos, definiendo así nuestra realidad. Está demostrado que ciertos cambios en nuestra manera de hablar pueden servir como catalizador del proceso hacia la igualdad en nuestra sociedad.

¿Qué pasaría si el feminismo tuviera otro nombre? ¿Qué pasaría si, por ejemplo, cambiásemos la palabra feminismo por igualitarismo? Seguramente contribuiríamos a una mejor percepción de este movimiento, aumentando así su eficacia; este término, de más amplio espectro, permitiría que se extendiese la lucha feminista a la lucha contra la discriminación por otros aspectos como la raza, la clase social, la orientación sexual, etc. Pero no es tan fácil a corto plazo, y no tenemos forma de cambiar el pasado. Pensando en el futuro, ese lugar que nos interesa a todos porque, como dijo Woody Allen, es donde vamos a pasar el resto de nuestras vidas, creo que el mejor regalo que nos podríamos hacer para celebrar el Día Internacional de la Mujer en 2017, sería que entendiésemos todos de una puñetera vez lo que es el feminismo, y que se lo explicáramos bien a nuestros hijos desde pequeños, comprometiéndonos juntos a construir una sociedad feminista, es decir, una sociedad justa en cuestiones de género, o mejor aún, igualitarista.