El lenguaje De la Calle

JAVIER RECIOMálaga

Se tiene que estar tragando un sapo monumental la consejera de Educación, a la que se le supone que quiere seguir manteniendo su buena reputación intelectual. Adelaida de la Calle es una mujer sobresaliente en su faceta como catedrática universitaria, que nunca ha llamado la atención por no saber hablar o por actuar como si fuera una 'miembra'. Jamás en sus conversaciones ha destacado por utilizar un lenguaje diferente y contrario al que marca la Real Academia Española, que en este país, salvo en Andalucía, sigue siendo la que limpia, fija y da esplendor a la lengua de Cervantes. La exrectora de la Universidad de Málaga nunca habla como quiere que lo hagan los profesores y los alumnos de la comunidad. No sabemos si lo hace en la intimidad, pero en público guarda las formas y las normas de la RAE. Basta releer sus discursos que siguen colgados en Internet como máxima responsable de la Universidad para comprobar que no sigue las normas del llamado lenguaje inclusivo, más allá del protocolario 'señoras y señores, buenas tardes'. Más que nada porque la gente pensaría que se le habría ido la pinza. Es difícil imaginar una conversación en la que no se puedan utilizar los sustantivos genéricos. Sería de locos eso de estar siempre con lo de los hombres y mujeres, alumnos y alumnas, profesores y profesoras, camareros y camareras.Pero de una forma sorprendente eso es lo que ha impulsado la Consejería que lidera Adelaida de la Calle, que puede pasar a la historia una de las grandes 'renovadoras' del español. El alumnado (no quiero que me regañen) estudiaría el 'María Moliner' y el que podría denominarse 'El lenguaje De la Calle' como grandes hitos. Porque resulta que contraviniendo las normas lingüísticas es como mejor se lucha contra el machismo y la desigualdad entre sexos. Como si esto se arreglara hablando siempre en masculino y femenino. Es un gran error buscar una intencionalidad en el uso del genérico. O que esa sea la causa por la que las mujeres, por ejemplo, cobren de media menos que los hombres. Pero tranquilos, que todo puede ir a peor. Ya hay quien utiliza el sustantivo femenino como genérico. Esa es la última tendencia en la lucha contra la desigualdad desde el lenguaje. Y todo esto pasa siendo una de las comunidades con peores resultados en el Informe Pisa, donde Andalucía está situada por debajo de la media nacional, de la Unión Europea y de los países de la OCDE. Da miedo pensar qué se le pasaría por la cabeza a la Junta si logra liderar esos rankings. Qué Dios y la Diosa nos coja confesados y confesadas. Ya está bien de tonterías. Respeten a los profesores. O como se tendría que decir ahora, al profesorado.