UN RECUERDO PARA EL ALCALDE FARINÓS

FRANCISCO MOYANO

Alguien muy relacionado con Estepona me decía hace unos días, que la transformación experimentada por la ciudad en los últimos años solamente es comparable a la que se produjo en los años sesenta del pasado siglo, durante la etapa como alcalde de Ángel Farinós Zurbano, un falangista nacido en Madrid y que fue nombrado alcalde de Estepona en el mes de abril de 1964, tras del cese de Cristóbal Ruiz. Evidentemente se establece una comparación con la labor del actual regidor, José María García Urbano, el alcalde que no utiliza coche oficial ni móvil corporativo. Una obvia distinción entre ambos ediles contribuye a contextualizar históricamente la tarea de los dos alcaldes: Farinós fue designado a dedo por un régimen dictatorial y García Urbano ha obtenido dos mayorías absolutas en un proceso democrático. Al margen de estos 'detalles' no precisamente menores, la eficacia en la gestión también forma parte de la Historia y, en este sentido, en la ciudad sigue existiendo el reconocimiento del trabajo de Farinós, a quien frecuentemente se le ha considerado como «el mejor alcalde de Estepona». Parece existir unanimidad a la hora de considerar que fue quien puso a la ciudad en el mapa del turismo, faceta en la que se había quedado un tanto rezagada con respecto a localidades vecinas como Marbella y Fuengirola. En su haber siempre se recuerda la construcción del Paseo Marítimo, en el que figura el monumento al agricultor y el pescador como símbolos humanos de las dos fuentes fundamentales de la economía esteponera, con anterioridad a la eclosión turística. Entre las consecuciones de Farinós Zurbano no tan divulgadas, debe citarse la apertura de un Centro de Enseñanza Media, un Instituto de Bachillerato, antigua aspiración que no terminaba de llegar. Cuando llevaba en el cargo tres años y siete meses, el dieciocho de noviembre de 1967 le fue rendido un homenaje en el Hotel Atalaya Park (que más que un hotel era un complejo turístico), del que era director el economista Rafael Lima Balboteo; había sido inaugurado en agosto de 1963. Estepona había recibido en años sucesivos el reconocimiento a su transformación: en 1965 se le concedió el segundo Premio Provincial de Embellecimiento; al año siguiente el primero y en 1967 el Primer Premio Nacional de Turismo de Embellecimiento y Mejora, en la modalidad de pueblo costero. La idea de ofrecer un homenaje al alcalde partió del secretario local del Consejo del Movimiento, además farmacéutico, José María Aragón. Asistieron más de doscientos comensales, en representación de los diferentes sectores de la sociedad esteponera, con todas las autoridades locales y de otras instancias. Como alter ego del gobernador civil, se encontraba presente el secretario general del Gobierno Civil, Ceferino Sánchez Calvo; de igual manera el alcalde de Fuengirola, Clemente Díaz; el primer teniente de alcalde de Marbella, Antonio Maíz Viñals representaba al alcalde Cantos Gallardo que no pudo asistir porque se encontraba de viaje en Suiza, formando parte de la delegación malagueña que había visitado el país helvético con motivo de la inauguración de la ruta aérea que iba a unir Suiza con la Costa del Sol. La embajada costasoleña no regresó hasta el domingo por la noche. El acto lo inició José María Aragón Fernández, imponiendo en la solapa de Farinós un emblema de Falange en oro. A continuación el secretario de la Organización Sindical, Fernández Belsué, leyó los muchos telegramas recibidos, entre los que figuraba uno del ministro Secretario General del Movimiento, José Solís Ruiz. A continuación, «visiblemente emocionado», según recogieron las crónicas de la época, pronunció unas palabras el homenajeado y finalmente cerró el secretario general del Gobierno Civil. La emisora sindical de Marbella, Radio Costa del Sol, ofreció cumplida información mediante la crónica facilitada por el corresponsal en Estepona, Pepe Escarcena.