Zarzuela insiste en que el traspié de Sánchez fue un «malentendido»

M. E. ALONSO

MADRID. Fue la imagen más comentada de los actos del 12 de octubre. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su esposa, Begoña Gómez, se situaron junto a los Reyes tras saludarles al inicio de la recepción en el Palacio Real como si quisieran también recibir a los invitados. Un responsable del servicio de protocolo avisó a Sánchez del error y el presidente y su mujer se retiraron después de estrechar la mano de la presidenta del Congreso, Ana Pastor, que era la siguiente en la línea de saludos. «Nos habían indicado que había que hacer tiempo y por eso nos hemos quedado ahí», explicaron desde el entorno de Sánchez.

El Gobierno descargaba así la responsabilidad del fallo en el equipo de Felipe VI al asegurar que desde la Casa del Rey les habían dicho que estaba prevista una foto con las máximas autoridades del Estado, para escenificar el respaldo al Monarca un día después de la reprobación por parte del Parlamento catalán. Imagen que finalmente no se llevó a cabo.

Ayer, Zarzuela envió un comunicado a los medios en los que explicaba que el «malentendido» se produjo por una «situación sobrevenida», ya que se indicó a Sánchez y a su esposa que «permanecieran en el Salón del Trono» hasta que los siguientes invitados llegaran, pero nunca se les dijo que recibieran a los invitados junto a los Reyes. Fuentes de Casa Real desmintieron además que hubiesen pretendido hacer ninguna fotografía.

«Como quiera que la presencia del resto de invitados quedó restablecida de forma inmediata, el ritmo habitual de saludo fue recuperado sin solución de continuidad, y se produjo la situación sobrevenida a la que se hace referencia», zanjó Zarzuela.

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