Zaplana había retornado casi tres millones de las comisiones de los Cotino

La policía apunta al pago de 8,5 millones por parte de la empresa Sedesa en Luxemburgo y a una maraña de empresas para traer el dinero

A. RALLO

El hallazgo de seis folios en un despacho de abogados, calificados como «basura» por la persona que los encontró en un antiguo piso del expresidente de la Generalitat Eduardo Zaplana, dio paso a una investigación policial que concluyó con el presunto amaño de adjudicaciones, pago de comisiones y un complejo entramado de empresas para esconder que uno de los posibles beneficiarios de esas mordidas millonarias era el exministro de Trabajo. Una «hoja de ruta», como señala la investigación, impulsada por la familia Cotino, que tras recibir adjudicaciones del plan eólico y de las ITV vendió las empresas por 86 millones de euros, de los que 10,5 millones los destino al pago de los favores recibidos. De ese dinero, una parte importante fue presuntamente para Zaplana que, en el momento de iniciarse la investigación, ya habría retornado a España 2,9 millones de euros a través de una compleja maraña de sociedades.

La «hoja de ruta», según la investigación policial, estaba muy bien señalizada. Sedesa resultó adjudicataria de tres zonas del plan eólico y un área importante en Castellón para la revisión de las ITV. Estas concesiones suelen ser a largo plazo, pero la firma de los Cotino se deshizo pronto de las mercantiles y multiplicó su precio.

Un favor que había que corresponder a quiénes allanaron el camino. La empresa de los Cotino realizó pagos de 8,5 millones de euros a través de una compleja compraventa de participaciones de dos sociedades radicadas en Luxemburgo y vinculadas a Sedesa -Imison International (6,4 millones) y Fenix Investmens (2,2 millones)- y el resto -más de 1,9 millones- lo facturó a sociedades españolas -Dobles Figuras Consultores e Imarol- por servicios inexistentes. El total de las presuntas comisiones pagadas por Sedesa sumó 10.521.351 euros.

Una vez pagada la comisión, el dinero tenía que volver. En este punto es clave Imison International, una de las sociedades radicadas en Luxemburgo y que recibió de Sedesa 6,4 millones. La investigación policial concluye que este dinero se habría diversificado en otras sociedades en España, Uruguay, Panamá o Andorra. De hecho, de esos 6,4 millones se constata que 2,9 millones retornan a España a través de varias operaciones societarias. De estas sociedades participa Joaquín Barceló, uno de los considerados como testaferro de Zaplana, que figura como administrador único de Costera del Glorio, y Francisco Grau, considerado el ideólogo de la trama para retornar las comisiones.

Grabación

Según consta en la investigación, Zaplana mantuvo un encuentro en el hotel Wellington de Madrid con el conocido letrado Fernando Belhot, sospechoso de haber participado en algunas operaciones de ocultación de fondos. La UCO captó la conversación a través de un dispositivo de escucha en el recinto hotelero colocado en el lugar donde mantenían la charla. Curiosamente, los investigadores no 'pincharon' el teléfono del exministro para completar la laboriosa investigación que habían emprendido años antes.

En ocasiones, los agentes, preparan un plan especial para averiguar qué trama. Así ocurrió, por ejemplo, durante la reunión en el hotel Wellington. Son varios los momentos, en los que no se ha podido transcribir el audio debido a las interferencias en el sonido ambiente. El exministro parece estar preocupado por las novedades de las pesquisas respecto a Ignacio González, el expresidente de la Comunidad de Madrid y teme que se pueda producir una «contaminación» que puede afectarle. «Yo creo que estos no tienen nada y tienen la de Dios», le dice al letrado, al parecer, en referencia a las dudas que pueda tener su testaferro Barceló con una sociedad que controla en Andorra. En un momento de esta charla, añade que Ignacio, que la UCO relaciona con el expresidente madrileño, ya no le está dando dinero de Andorra.