Un tribunal permite al Open Arms entrar en aguas italianas

El director de Open Arms respondió ayer a los periodistas en Madrid. ::  David Fernández / efe/
El director de Open Arms respondió ayer a los periodistas en Madrid. :: David Fernández / efe

A. AZPIROZ / A. MATEOS

madrid. El Open Arms puso en la tarde de ayer rumbo al puerto de la isla italiana de Lampedusa. Lo hizo después de que un tribunal de la región de Lazio le diese autorización por hacerlo ante «la situación de gravedad y urgencia excepcionales» que padecen los 147 migrantes que viajan a bordo, muchos de los cuales llevan 13 días en el mar a la espera de que Italia o Malta les ofreciesen un puerto seguro. El tribunal adopta la decisión «para que las personas rescatadas que lo necesiten reciban asistencia médica». Además de las urgencias sanitarias y psicológicas de los migrantes, el buque se enfrentaba ayer a un temporal con olas de más de dos metros.

En la práctica, la justicia italiana ofreció inmunidad al Open Arms frente al decreto aprobado hace pocos días por el Gobierno de Roma que castiga con multas millonarias y hasta penas de cárcel a los responsables de las ONG que lleven inmigrantes a sus puertos. El tribunal abrió una ventana que el barco español aprovechó de inmediato.«Estamos a 30 millas de Lampedusa, nos vamos a acercar más y vamos a entrar en aguas territoriales italianas. Vamos a solicitar acercarnos pero ahora no hay ninguna prohibición», confirmó Òscar Camps, fundador de la ONG española. No obstante, no se entrará en el puerto hasta que se reciba la autorización oportuna. Ahí es donde podría intervenir Matteo Salvini. El ministro del Interior italiano aseguró las últimas dos semanas que no permitiría la entrada del barco de la ONG española en aguas de su país, y ahora tras el varapalo judicial podría vetar el desembarco. Salvini criticó con dureza que un juez decida sobre un asunto como éste y avanzó que firmará una nueva orden para frenar al Open Arms.

Alivio para el Gobierno

La entrada del Open Arms supone un alivio para el Gobierno español, que lleva dos semanas atrapado entre la cerrazón del Ejecutivo italiano y la determinación de la ONG de, tal y como establece la ley internacional del mar, desembarcar a los rescatados en el puerto seguro más cercano, que en este caso es el de Lampedusa.

El Gobierno se ha defendido de las críticas, que le han llegado principalmente por la izquierda, y asegura que ningún otro país europeo salva más migrantes en el mar que España. Pero también apunta que los puertos españoles no pueden ser los únicos seguros del Mediterráneo. Argumentos legales no le faltan a esta afirmación. Pedro Sánchez, que la semana pasada se reunió con decenas de colectivos, ha rechazado por tres veces reunirse con el fundador de Open Arms, según informó el mismo Camps.

El problema para el Ejecutivo socialista continuará aún cuando se resuelva de forma definitiva la actual crisis. Otro barco de rescate con bandera española, el Aita Mari, tiene previsto partir hacia el Mediterráneo occidental la próxima semana. Para colmo, según las encuestas en el país transalpino, en cuestión de meses Salvini podría convertirse en el nuevo primer ministro de Italia.

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