El traslado y la custodia, una operación «muy delicada»

M. S. P. MADRID.

En el Ministerio del Interior no se llaman a engaño. El traslado y custodia de los cinco presos al Congreso y al Senado el próximo martes no va a ser fácil. Aunque sobre el papel parece un dispositivo de lo más simple, en realidad es un operativo «muy delicado», en el que nada se puede dejar sin atar.

La preocupación entre los responsables de la Policía y la Guardia Civil para evitar una imagen «indeseada» es tal que desde la pasada semana los responsables de las comisarías especiales del Congreso, del Senado, del Supremo y del equipo de conducciones de la Guardia Civil han mantenido varios contactos para empezar a cerrar detalles sobre cómo mover ese día desde Soto del Real a los Parlamentos a los procesados.

En el departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska esperaban que el Supremo fuera un poco más específico a la hora de determinar cómo debe ser el operativo. El hecho de que el tribunal se haya limitado a dejar en manos de las presidencias la fórmula de «custodia» de los presos y de su «seguridad» dentro del «salón de plenos» no ha ayudado. Desde las comisarías especiales de ambas cámaras se inclinan por evitar «paseos» de los detenidos por los pasillos de las cámaras, copiando el sistema que se está usando en el Supremo. En el tribunal, un complejo sistemas de biombos y pasillos, solo permite ver la imagen de los presos dentro de la sala de vistas.

Los responsables de las comisarías especiales creen que lo más efectivo sería trasladar a los presos a un recinto privado de las dos cámaras a primera hora del martes. Y solo instantes antes de que comenzara la sesión conducirles a los hemiciclos, sin esposas, para el acto de toma de posesión.

Quedaría por concretar si efectivos de la Policía Nacional custodiarían fuera de los salones de plenos, una imagen que también quieren evitar en Interior.