Trabajando en videojuegos en femenino

Paloma Álvarez empezó a estudiar ciencias de la salud, específicamente de la rama forense, pero ahora estudia desarrollo y creación de videojuegos en la Universidad Francisco de Vitoria. Su compañera Katia se sorprende al escucharla y le pregunta que tiene que ver una cosa con la otra. "Nada" responde Paloma que explica entre sonrisas que sufrió una especie de crisis existencial y que al final decidió que iba a dedicar su vida a algo que siempre le había gustado. Los videojuegos. Katia lo tenía más claro pero en su casa, reconoce, al principio "no lo veían". Fue su insistencia, y que sus padres se dieron cuenta de que se lo tomaba en serio, lo que rompió la barrera y acabaron por apoyarla.Paloma y Katia son 'gamers'. Como lo son 15 millones de españoles. Un poco más de la mitad son hombres, casi la mitad mujeres. Ellas juegan tanto como ellos pero en la aulas, reconoce Paloma, "somos muy pocas". Ella está en tercero, Katia en primero dónde dice que son más, casi el doble que en tercero, pero aun así, menos que los chicos. Belén Mainer dirige el Grado de creación y narración de videojuegos en la UFV. Afirma que se nota un incremento en el interés de la niñas por esta disciplina, que cada vez son más, pero que los videojuegos, como otras carreras técnicas siguen siendo aún un terreno eminentemente masculino. Las razones no están claras. "¿Es por el factor tecnológico? se pregunta. "No se sabe", afirma.Este desequilibrio en el estudio de videojuegos se ve también en otras carreras técnicas y tecnológicas. Por ejemplo en informática donde ellas son el 12 por ciento y bajando en los últimos años. No se trata de un caso exclusivo de España. Un estudio de las universidades de Leeds en Reino Unido y de Missouri en Estados Unidos recogió datos de 475.000 adolescentes de casi 70 países y descubrió una paradoja: que en países donde se presupone una menor igualdad de género había más licenciadas en carreras técnicas. Casi un 40 por ciento del total en Argelia, Turquía, Emiratos Árabes o Vietnam, mientras que en países como Finlandia, Noruega o Suecia apenas superan el 20 por ciento. La explicación de los investigadores, que las carreras técnicas tienen buena salida y buenos sueldos y que son atractivas en países con menores niveles económicos. Aunque esta paradoja es compleja y la explicación a este fenómeno no tiene una respuesta sencilla. Rocío Tomé es cofundadora de la asociación FemDevs, en su opinión la exclusión de las chicas de este sector sucede antes de que se planteen un futuro profesional, cuando, en muchas ocasiones se ven apartadas de un mundo que se considera masculino en el inicio de la adolescencia y afirma que es en ese momento cuando, en los último años de instituto donde hay que realizar el mayor esfuerzo para que las chicas no descarten esta, u otras carreras técnicas o tecnológicas.Una de las que ya está en el sector es Estefanía Salcedo. Forma parte del 17 por ciento de mujeres que trabajan en la industria española y además es programadora, un reducto aún mucho más masculino, sólo el 4 por ciento son mujeres. Estefanía lo tuvo claro desde pequeña. Le encantaba programar. Estudió un módulo de FP y luego la carrera de ingeniería informática mientras trabajaba haciendo aplicaciones. Ahora Estefanía programa juegos como Rime en el estudio español Tequila Works. En su opinión, el motivo de que aún haya pocas mujeres en esta industria es que si no se potencia, si las niñas no lo ven en sus casas, pues no se interesan por ello. Ella sí que se interesó, y de niña superaba a su padre en los juegos que compraba para su ordenador de la época. "Cada vez somos más", afirma, "pero todavía queda mucho por hacer".Dentro del desarrollo de videojuegos hay ciertas áreas en las que la presencia femenina, aun siendo pequeña, es algo mayor. Una de esas áreas es a la que se dedica Zoé Nguyen, diseñadora de arte en Tequila Works. Esta francesa empezó dedicándose al cómic y ahora dibuja para videojuegos. Como Estefanía cree que la situación está mejorando, pero que aún son pocas. Al final, la cuestión no es, o no debería ser el género, sino el talento. Y esa es la política que afirma Luz Sánchez, administradora única de Tequila Works, se aplica en su empresa. "Esto es una meritocracia. Aquí contratamos a la gente por sus méritos y van ascendiendo a fuerza de trabajar, esforzarse y hacerlo bien". Eso es lo que reclama Rocío Tomé, cofundadora de FemDevs, que se las trate como a una más del equipo, que es lo que son, trabajadoras de un sector que además, enfatiza Estefanía Salcedo, es muy bonito porque "al final, la satisfacción que obtienes cuando consigues hacer algo... ¡Jo!, ya le gustaría a mucha gente decir, pues mira, yo he publicado un juego y lo están jugando miles de personas por ahí. Es que eso es precioso" concluye.-Redacción-