Torra reclama el archivo de la causa y se enroca en la autodeterminación

Los CDR cortan la AP-7 para protestar por el inicio del juicio. :: efe/
Los CDR cortan la AP-7 para protestar por el inicio del juicio. :: efe

El presidente de la Generalitat pide a Sánchez que «rectifique» y también la mediación internacional para resolver el pleito catalán

CRISTIAN REINO

barcelona. El presidente de la Generalitat, Quim Torra, cargó ayer con la máxima contundencia contra el juicio que empezó en el Tribunal Supremo, que calificó de «ataque» a la democracia y de «venganza» orquestada por el Estado contra el independentismo por poner en marcha el proceso de secesión. «Es la venganza contra un pueblo que defendió las urnas contra las porras, que quiso decidir y que puso su cuerpo para defenderlo», aseguró. Un «juicio político» que es una «farsa» que deja al «desnudo» al Estado español, según el líder nacionalista, que ayer asistió in situ a la primera jornada de la vista en el Supremo desde la bancada del público. En principio, tiene previsto regresar cuando declaren la expresidenta de la Cámara catalana, Carme Forcadell, y los 'Jordis' -Sànchez y Cuixart-.

Torra cree que los presos han sido sometidos a una lista interminables de «vulneraciones». Por ello, exigió el archivo de la causa judicial y la puesta en libertad inmediata de los nueve acusados que están en prisión para que puedan defenderse con garantías. Y advirtió de que la causa se resolverá en Estrasburgo. «Llegará a los tribunales europeos y la ganaremos», avisó. «Que lo tengan claro aquellos que, en nombre de la unidad de España, no pretenden hacer justicia sino que quieren convertirse en salvapatrias», afirmó el dirigente soberanista en una comparecencia en la delegación del Gobierno catalán en Madrid.

Torra, como ya había hecho horas antes Carles Puigdemont desde Berlín, lanzó una llamada a la comunidad internacional para que medie en la cuestión catalana. Y al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, le pidió «valentía» y le emplazó a que regrese a la mesa de negociación, tanto a corto plazo para salvar in extremis los Presupuestos, como a medio plazo para buscar una salida al pleito catalán. Que retome el diálogo que se truncó el viernes pasado, a raíz de la polémica en torno al relator. No obstante, el presidente de la Generalitat sigue sin dejar apenas resquicios para el acuerdo, aunque sectores del independentismo ya sienten el vértigo ante un posible adelanto electoral.

Aseguró que hasta el último minuto hay tiempo para cambiar el signo del voto a las enmiendas a la totalidad de hoy, aunque se mantuvo instalado en una posición de máximos: concreción del relator, fin de la represión y poder hablar de la autodeterminación. «Quien tiene la capacidad para alterar la votación es el PSOE y el presidente Sánchez, si están dispuestos a acabar con la represión y a acordar la figura del relator», expresó. «Estamos a disposición del presidente Sánchez», remató.

Torra reclamó coraje al presidente del Gobierno. «En lugar de amenazas, lo que quisiéramos escuchar son propuestas constructivas por parte del Gobierno español», porque «han venido siempre con la hoja en blanco», dijo.

Pero el jefe del Ejecutivo catalán sigue enrocado en el derecho de autodeterminación. No está dispuesto a renunciar al referéndum sobre la independencia y además amenaza con recuperar la vía unilateral si el juicio acaba con condenas severas. «A más sentencias, más autodeterminación», avisó. Torra y Puigdemont representan al sector del independentismo que confía en que el juicio sirva de palanca para reactivar el proceso. El expresident catalán afirmó que la democracia española se somete a un «test de estrés» con el juicio e insta al Estado a «rectificar».

Pero también están quienes temen que el juicio suponga el capítulo final a un largo trayecto que comenzó en 2010 con la sentencia del Estatuto y se disparó en 2017 con la celebración de un referéndum y la proclamación de la República, que Torra sigue reivindicando como punto de partida de su hoja de ruta.

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